Al leer la novela que reseñamos hoy nos damos cuenta de que no son solo cosas de nuestro presente, sino que todo esto lo llevamos arrastrando ya bastante tiempo. La obra se llama Mensaka de José Ángel Mañas, publicado por Stella Selección, y de ella se ha realizado también película. Con esta bajo la lista de pendientes del tag. Poco a poco. Espero que os guste la reseña.
David, Fran y Javi tocan la batería, la guitarra y el bajo en bares de mala muerte mientras están en tratos con una multinacional para que financie su próximo disco. Sobreviven jugándose la piel en los atascos, a base de curros esforzados o gracias a la distanciada generosidad paterna. Con ellos están Beatriz, Natalia, Eva, Laura, Santi y el Polaco, en un desfile de jóvenes airados que no lo son tanto, deformados a fuerza de desaires y revelaciones, de pillar y de quemarse. En un Madrid que se descubre calle por calle mediante imprudentes recorridos en vespino, 'Mensaka' enhebra las reflexiones en primera persona de diferentes narradores hasta lograr un inquietante relato de violencia, amor, desamor y muerte. Con una prosa tensa y afilada, José Ángel Mañas construye un mundo de atonías y peligros en que se suceden las cervezas, los ensayos, la cocaína, los problemas económicos, las broncas y las sábanas sucias. A un paso de la madurez, cada personaje intuye su futuro y adivina el de los demás, sin que ninguno tenga la fuerza ni la voluntad para sustraerse a su destino.
Un día, en Madrid
Años 90, Madrid, el Boom. David es un repartidor que tiene un grupo de música. Tras muchos fracasos, parece que por fin una discográfica buena va a llevarles el disco. Fran y Javi son sus compañeros, son primos, de buena posición y de lo más ajenos a la realidad de David. Drogas, traiciones y ocho jóvenes que viven y sobreviven en tiempos convulsos.
Cambiamos un poco el registro y nos lanzamos a una novela contemporánea, narrada a ocho voces y con un desarrollo narrativo que retuerce las normas para acercarse lo máximo posible a la expresión del monólogo interior. En ella, tendremos la historia de los miembros de un grupo de música de Madrid que está a punto de firmar un contrato, sin embargo, en su desarrollo veremos que eso es casi lo de menos, cada uno de ellos tendrá cuestiones pendientes, hábitos, egos, que nos llevarán al golpe de realidad.
Sin juzgar lo detestable
Una de las primeras cosas que llaman la atención, aparte de la manera expositiva, de la que ahora hablaré, es que el primer personaje que se nos presenta, David, casi el protagonista por muy poco, es detestable. Su manera de hablar, su discurso interno para justificar sus fracasos y su modo de vida, nos lleva a un personaje al que sabemos que no queremos tener al lado.
Pronto entendemos sus quejas y también ese deseo de un golpe de suerte, porque, pese a la impresión que pueda dar, es una persona que trabaja, que se ha llevado muchos palos y que cree que merece algo mejor. Esto desde luego, es algo que sí que podemos entender.
En contraposición, nos encontraremos a Fran y Javi, dos personajes que se prestan como tipos normales, a los que la vida parece irles normal (o de cara, como a Fran) y para los que el grupo es un pasatiempo más. Les importará el contrato sí, pero su vida no va en ello.
Bifurcaciones
La segunda cosa, como os comentaba arriba, es el modo en el que está narrada la novela. Ocho voces, cuatro femeninas y cuatro masculinas, que nos cuentan su día a día de aquella época, sin pretensión en algunos, en otros a modo de entrevista.
Cada uno de ellos tendrá algún
tipo de relación con la banda, de parentesco o sentimental, y señalarán aspectos que en sí a los
integrantes se les escapan. A través de ellas, sabremos los problemas con las drogas de todos ellos,
los anhelos de las parejas o los problemas de los familiares.
De este modo, tendremos un todo
del suceso, porque sí, a medida que vamos avanzando descubrimos que lo que nos están contando no es la firma
del contrato (que sí) sino qué paso
hasta ella y por qué.
Además de esas cuatro voces, en ellas podremos encontrar monólogos interiores (escritos tal cual, es decir, sin puntuación ni respiración) en el que se desarrolla el pensamiento y preocupaciones de los personajes.
La confianza y otros temas
Uno de los problemas que adolecen
todos los personajes es que, de una manera o de otra, se conocen casi de toda
la vida. Si bien no sucede con David, que es el elemento más externo, sí sucede
con todos los demás. Esto les da cierta
atmósfera de confianza, en la que nadie puede traicionar a nadie y todo el
mundo parece conocer los pecados de todos.
Sin embargo, como os imaginaréis no es cierto. Conocer a alguien no nos da el poder sobre él, sino la responsabilidad. Así es como nos aparece el mundo del consumo y trapicheo de drogas, algo habitual, según lo desarrolla el autor, en aquella época.
Unos serán las víctimas y otros serán los perpetradores y como
sabemos que este mundo no se detiene en la compra-venta, también será el responsable de muchas de las desgracias
vitales de nuestros personajes.
Música poca y objetivo…
Y poco más. Quiero decir que sí, que la novela nos cuenta una historia, pero
que esta es una más.
No se pide trascendencia, no se piden giros dramáticos, pero sí se pide cierta solidez en el escrito. La obra da bandazos entre los pensamientos de los personajes, que en algunas ocasiones tienen un discurso muy manido y pasado ya de todo, la trama que va a pasos de caracol y las preocupaciones, que si bien son interesantes ni se resuelve ni se emprende acciones con ellas. Avanza desde luego y llegamos al final que nos esperamos con una paliza de por medio. Y tal cual que dicha cuestión es un porque sí categórico en todos los sentidos.
Así que si bien es verdad que no puedo decir que la novela sea mala, no ha sido una lectura que me haya aportado nada, ni interés ni entretenimiento. Si queremos lanzarnos a novelas que desarrollen estas cuestiones hay otras más interesantes.
En cualquier caso, si os cruzáis con ella y os pica la curiosidad, disfrutadla y sacadle todo lo que yo, se ve, no he podido.


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