[Reseña] Hay que mirar en casa. Sobre ‘Las malas costumbres’ de Jorge Ortega

Hay dos cosas que me llaman mucho la atención de nuestra sociedad, como idea atemporal. Por un lado, las vivencias de los pueblos que son siempre particulares, pero que tienen siempre un regusto castizo; por otro lado, las historias de nuestra historia más reciente, que suelen tener un carácter particular y distintivo, y en las que suceden cosas que solo podrían suceder aquí.

La obra que reseñamos hoy conjuga un poco de estas dos cosas y nos traslada a los años sesenta del siglo pasado. La novela se llama Malas costumbres de Jorge Ortega y está publicada por Grijalbo. Espero que os guste.

EL PRIMER CASO DEL BRIGADA ANDRÉS VALENCIA.

Un crimen aparentemente simple. Una ciudad pequeña y llena de secretos. Un policía demasiado sagaz para la España del franquismo.

Cuando la ley no era igual para todos, encontrar al culpable podía ser un grave problema…

Cuenca, años sesenta. El día que aparece el cadáver de un vecino conocido como el Legionario, las miradas se dirigen hacia el tipo con quien tuvo una fuerte discusión la noche anterior y que ahora ha huido de la ciudad.

Se trata de un asunto sin complicaciones, según todo el mundo, pero el brigada Andrés Valencia tiene el mal hábito de cuestionar lo más evidente: un rasgo peligroso en una España inmersa en la dictadura. Por este motivo, lo que parecía un caso resuelto se va enredando poco a poco mientras el policía se esfuerza por desentrañar la verdad… Aunque esto signifique poner en duda el relato oficial.

En un pueblo de Cuenca

Andrés Valencia, Brigada de la Guardia Civil, acude a un pequeño pueblo de Cuenca a investigar un suceso que parece ya aclarado. Sin embargo, su olfato le dice que hay algo más que una simple disputa entre vecinos en ese caso de asesinato. Sin embargo, sin sacar nada en claro, vuelve a Cuenca, donde una nueva investigación le llevará a cuestionar todo lo que se da por hecho.

En los primeros momentos de una investigación comienza esta novela policiaca ambientada en pleno franquismo. En ella seguimos los pasos del brigada Andrés Valencia, un hombre que tiene a poner en duda lo evidente. El asesinato de un camionero lo llevará a un pueblo de Cuenca, en el que parece que pasa algo más a parte del asesinato.

Narrada desde el punto de vista de Andrés no solo seguiremos su investigación, sino que la historia se enriquecerá con sus reflexiones sobre la sociedad de la época y el propio bagaje del personaje.

Doble camino

Sin embargo, a pesar de que este es el punto de partida de la novela, pronto tendremos un nuevo camino por recorrer. El secuestro de un niño llevará a nuestro agente de la ley a investigar los entresijos de los bajos fondos de Cuenca. En ellos, no solo encuentra lo peor o más punible, sino que también nos invita a conocer las distintas realidades a nivel social durante la época franquista.

Esta segunda investigación, la cual me ha gustado bastante, se lleva a cabo paso a paso e invitando al lector que pueda «adivinar» por dónde van los tiros. No obstante, no significa que se aun investigación obvia, ya que tendrá giros que a quien más quien menos sorprenderán.

Un investigador diferente

Que el brigada Valencia es un prototipo de investigador diferente lo vemos rápidamente. No solo porque en la propia descripción del personaje se ve (más bien poca cosa), sino porque en su propia expresión encontramos un toque particular.

El estilo del autor en su narración a través de Valencia encontramos una narrativa directa, sencilla y ágil cuando nos centramos en la investigación. Sin embargo, cuando nos lanzamos  a los momentos de reflexión encontramos una prosa poética que intenta aproximarse todo lo posible a la realidad sobre la que se está reflexionando, ya sea la sociedad, un personaje o una idea que tiene asentada el personaje.  

En este sentido, la sensibilidad del investigador se vuelca en la narración. No tendremos al típico policía atormentado, tampoco tendremos al policía machaca, tenemos un policía que, apreciando los detalles y dejando que su cerebro lo guie de manera natural, consigue resolver casos muy intrincados.

Envolvente

Lo cierto es que es una novela que me ha enganchado y me ha entretenido un montón. En mi particular, es verdad que he adivinado alguna cosilla antes de que se planteara en la novela, pero, independientemente de eso, me parece que la investigación y las reacciones de la novela están muy bien montadas.

La prosa, como decía, es ágil, sencilla y con muy bien ritmo, incluso en las partes más líricas, en las que podríamos pensar que podemos perdernos, el autor consigue que nos embelesemos con ella.

Una buena investigación, con varios caminos, unos personajes muy interesantes y, cómo no, una verdad por descubrir. Espero que os animéis con ella. 

El Libro en el Bolsillo

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