[Reseña] Un crecimiento particular. Sobre ‘Los insectos no tienen corazón’ de Sabela Balsa

Hay un momento de nuestra vida en el que parece que el encontrarnos en el resto de personas que nos rodean es algo vital para conformarnos a nosotros mismos. La verdad es que es una afirmación con la que no puedo estar en completo desacuerdo, ya que nosotros somos, pero también somos para los demás. En este sentido, creo que el papel de desarrollo de la personalidad del ser humano es muy complejo, ya que hay que saber delimitar muy bien quién soy yo y cómo es el resto.

Estas ideas y alguna otra me surgen de la lectura que reseñamos hoy aquí. En su momento, la autor me puso en conocimiento su novela y hace unas semanas le hice el hueco. Hoy presentamos Los insectos también tienen corazón de Sabela Balsa, una novela autoeditada en Amazon. Espero que os guste la reseña.

Tras su último desengaño amoroso Julia decide no esperar más por su media naranja y, en su lugar, comerse las mandarinas. Entre tanto, Vanesa y Georg habitan en polos opuestos de la traición, mientras un amor no correspondido consume a fuego lento tanto a Lucía como a Imanol. 

Una intrigante quimera de pasiones que comienza con la inmersión en el nada convencional universo emocional de Julia.

Madrid en un momento indeterminado

Julia está destrozada, algo ha pasado con Ben, su expreja, pero no es capaz de verbalizarlo, así que decide seguir adelante. Así, a lo largo de Europa y de diez años de vivencias románticas, sexuales y de amistad, irá conformándose una nueva Julia. No sabe si una más fuerte, una que ha aprendido…, pero desde luego otra Julia.

Esta novela romántica comienza con el giro dramático en las primeras páginas. Julia y Ben han roto y ella siente que su vida se desmorona. Después de un tiempo congelado en el dolor, acompañamos a Julia en sus idas y venidas amorosas, así como en sus reflexiones sobre el amor de los demás y el valor de la amistad.

La obra se nos presenta narrada en una tercera persona, que se puede identificar, en muchas ocasiones, con el flujo de pensamiento de la protagonista. Además, esta voz es muy interesante porque no es solo un narrador que expone sino que también nos pregunta y relata con curiosidad sincera lo que va contando.

Europa en diez años

De este modo, Julia intenta superar su ruptura de la peor manera posible, al menos bajo mi punto de vista, es decir, saliendo con hombres en algo así como una tourné de picaflor. Este planteamiento al principio me pareció curioso y, de hecho, me parecieron interesantes estas «mandarinas» (como dice la protagonista) que iba encontrando por el camino.

Como era obvio, estas no cuajaban, y el paso siguiente en su historia fue empezar pseudorrelaciones, algunas a distancia, otras en las que no creía ni ella misma. El objetivo, en realidad, no es emparejarse, o al menos no creo que se nos haya planteado así, por lo que nos quedamos un poco, como lectores, con la idea de que estamos leyendo un anecdotario de conquistas, pero poco más.

Pasados diez años, parece que Julia es diferente, aunque se nos siguen relatando su deterioro físico a partir de la ruptura con Ben. Aquí no me voy a meter, porque esto sería un spoiler máximo, pero su recuperación tampoco ha salido del tema del amor.

¿Y la evolución personal?

Pues este es para mí uno de los grandes problemas de la novela. La protagonista no tiene ningún tipo de evolución desde la ruptura hasta el final. Cuidado, sí que cambiar, porque supongo que en diez años no es muy difícil cambiar en algo, pero, en realidad, no hay un planteamiento sobre qué siente, qué quiere, etc. Da la sensación de que se deja llevar de cama en cama y ya está.

Donde radica el cambio, también, en lo que le sucede a la gente que tiene a su alrededor. La parte central de la obra se ocupará, también, de contarnos historias sobre los amigos de Julia, a través de los cuales ella aprende, en cierta medida, a poder quererse a una misma o a entender la amistad más allá de la cama. Sin embargo, es curioso que acuse a Vanesa de no poder estar sola, cuando la perspectiva que el libro nos da de la propia Julia es esta misma, y es curioso que valore la amistad más allá del sexo cuando, de nuevo, ella misma casi no puede hacerse amiga de sus ligues.

Y otras cosas

Lo curioso de la novela, a pesar de mi crítica a la evolución del personaje, es que tiene dos puntos muy interesantes. El primero es el estilo, creo que la autora sabe escribir de manera bastante impecable tanto los sentimientos como el tono poético que podemos dar a algunas de las circunstancias que se dan en las relaciones.

Además, pese a que no me haya gustado el tour por Europa por parte de la protagonista, sí que ha sabido integrar las ambientaciones, los lugares y lo idiosincrático de los mismos. TE transportabas a Paris, a Berlín y al propio Madrid.

Es una novela que os recomiendo si os gusta la romántica. No busquéis una novela de autoconocimiento o de superación, porque de eso he detectado poco (sobre todo por el final, que no me ha terminado de encajar), pero si queréis una novela de pasiones rápidas y encuentros furtivos, os va a encantar.

El Libro en el Bolsillo



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