La obre que reseñamos hoy nos lleva a un «y si» muy conocido en sus componentes, aunque desde luego diferente en su concreción. El libro se llama Apocalipsis porcina de A. A. Espiño, publicado por la editorial Bubok, y lo he leído gracias al Libro Viajero organizado por @evalispm. Espero que os guste.
Los apocalipsis zombis suelen desarrollarse en torno a una infección humana. Pero ¿qué pasaría si esa infección afectara a los cerdos? La frenética historia de Apocalipsis porcina se centra en esta hipótesis. Además, es protagonizada por unos supervivientes que están lejos de ser los héroes habituales (inteligentes, fuertes, con recursos).
Son los vecinos de Cuenca, esas personas que te puedes encontrar cualquier día en la parada de bus. El matarife, la veterinaria, la alcaldesa, el jefe, Luna y Maite, así como los miembros de sorprendentes organizaciones, nos arrastran a través de un relato trepidante que mezcla humor negro y drama, haciéndonos dudar sobre de qué peligro deberíamos huir antes.
Un cuaderno rojo
En un lugar de Cuenca vive Juan el Matarife, profesión: matarife en un matadero de cerdos. Ahí es donde empezó su aventura, cuando vio que los cochos no se comportaban con normalidad, aun para estar yendo a morir. A partir de ese día, todo fue un descontrol hasta ahora, más de medio mundo ha desaparecido y los cerdos-zombi campan a sus anchas por el mundo entero.
Sin embargo, en toda novela de ciencia ficción de zombis, los protagonistas no pueden ir solos. De este modo, acompañaremos a Juan en su camino por la supervivencia con aquellos que se unirán o no en dicho cometido. Lo que está claro es que en un apocalipsis de esta envergadura lo más importante es encontrar agua y comida y en esas, es en la que tendremos los conflictos más locos y también a los humanos más… diremos locos también.
La novela se centra, por tanto, no en el problema en sí, sino, como todas, en los conflictos entre humanos en momentos de crisis, así como en el auténtico valor de las personas que solo vemos cuando nos son útiles.
La crisis
Entonces, nos situamos, los cerdos del mundo parecen haberse vuelto locos y lo peor es que esa locura continúa aún después de muertos. Estamos ante cerdombis. La solución podría pasar por matarlos y ya, pero ya sabemos que en estos casos el camino fácil no funciona, así que vamos a por las provisiones.
Es en ese camino en el que Juan
encontrará a sus compañeros Pi y Adela, y en el que conoceremos los conflictos reales dentro de la narración. No
contaré mucho para no hacer spoiler,
pero en esencia será el conflicto entre
maneras de sobrevivir. Desde la tiranía hasta la ecología, pasando por
situaciones más extremas, el libro nos propone «remedios». Sin embargo, cuando Juan
y sus compañeros llegan a él, pronto vemos
todos los flecos sueltos que tiene o la cantidad de humanidad que hay que pagar
por ellos.
La crisis que se plantea en la novela, por tanto, no es una crisis mundial, sino una crisis de conceptos que creemos que tenemos muy fundamentados en nuestra normalidad, pero que pronto veremos que no es así.
El valor
Sin embargo, la obra no solo va a ser una crítica a la humanidad, sino también cierto toque de esperanza, aunque sea agridulce.
A pesar de que la ambientación y la situación sean muy locas, sí que veremos cómo los humanos tienden a agruparse y a colaborar, a su manera, entre ellos. De este modo, la novela (sobre todo al final) nos deja un regusto positivo.
Para ello, y volvemos a hablar poco para no destripar demasiado, los personajes serán elementos cruciales. Empezando por el propio Juan, un poco lento, pero muy fuerte, y pasando por sus acompañantes. En todos los casos, estos personajes desatacarán por alguna cualidad, que podremos observar a primera vista, pero sobre todo por sus actitudes frente al mundo.
Una de las cosas que más me ha gustado, en este sentido, es que los personajes pueden ser buenos, pero no por ello son ingenuos o tontos. Con ello, ese salvajismo que podemos atribuir a un apocalipsis zombi viene de otras cosas como la supervivencia y el propio ser en sí.
El ser
Y bueno, aquí tenemos la
diferencia con otras novelas Z. En este caso, el agente distribuidor del caos
serán los cerdos y esto puede parecer gracioso. De hecho, en un principio casi
lo es. Sin embargo, creo que el autor ha
ido incrementando muy bien la tensión y el malestar en el lector.
En otras novelas Z, son la sorpresa o el momento los puntos donde se puede elevar la tensión del libro. Una muerte inesperada o un momento intenso entre dos personajes que se ve interrumpido por la captura de uno de ellos, por ejemplo. En este caso, no tendremos muchos momentos de este estilo, que los hay, sino que nos encontraremos que el ser se le ve de frente y estático. Esto puede parecer raro, pero no tendremos solo cerdos que corren terriblemente rápido para matarnos, tendremos algunos más inteligentes que otros, evoluciones y casos en los que no hemos caído.
Así, el terror por el zombi no parte de que me puedan comer, sino que no sé cómo va a ser exactamente aquello que me pueda comer. Además, las descripciones de las criaturas, sus movimientos y las escenas están muy logradas. Para mí, que terminé hace tiempo cansada del género, ha sido una lectura renovadora.
Una vista al horizonte
Os decía que una de las cosas que más me ha gustado es que los personajes que son buenos son tratados con justicia en la historia. No me refiero a que otros personajes les traten bien, sino que la historia trata de manera justa a los personajes, tanto los buenos como los malos. Nos ofrece momentos de tensión, eso por supuesto, pero no hay redenciones que no vienen a cuento ni tránsfugas que no esperamos.
Pues otra de las cosas que me ha gustado es el final. Creo que el autor ha sido valiente, ya que siempre se tiende a un tipo de finales en estas novelas. Aquí, sin contaros mucho, apelamos a la lógica con un remate final muy peliculero y la novela queda redonda. Además, el estilo ayuda mucho a esto, no esperemos una novela introspectiva, tendremos una obra que entretiene mucho y que nos da una pincelada final fantástica.
Una lectura que os recomiendo sin duda. Si no habéis empezado en el género Z está muy bien para introducirse en él y si ya sois asiduos, es una novela que es un soplo fresco. Espero que os animéis con ella.
El Libro en el Bolsillo
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