[Reseña] Lo hacemos porque debemos. Sobre ‘Llamando a las puertas del cielo’ de Jordi Serra i Fabra

Últimamente escribo menos por aquí no por falta de motivación o lecturas, sino porque estoy descubriendo muchas cosas de lo que me rodea y sobre mí misma. Una de ellas es que, a veces, sentimos el impulso de hacer algo que no es necesario, que no es ni siquiera nuestro cometido, pero que, sin embargo, tenemos que hacerlo.

La obra que traemos hoy aquí no enseña una de estas circunstancias. La novela es Llamando a las puertas del cielo de Jordi Serra i Fabra, publicada por Edebé y que he leído dentro del Plan Lector del colegio en el que doy clase. Espero que os guste.

Silvia, estudiante de Medicina, marcha a la India para trabajar como cooperante durante el verano en un hospital ubicado en un recóndito lugar lejos del mundo. Siguiendo su instinto y su corazón, una decisión que cambiará su vida y su forma de pensar. En la India conocerá el dolor y el sufrimiento de los que no tienen nada, pero también la alegría y la paz de su conciencia, y vivirá a caballo no de dos, sino de tres mundos: por un lado Arturo, que la espera en España;  por el otro Leo, el joven médico, cooperante como ella, capaz de renunciar a todo por estar allí; y finalmente Mahendra, el príncipe hindú que guarda el más doloroso de los secretos y que la sumergirá en un nuevo horizonte sin fronteras.

Un verano diferente

Silvia, hija de prestigiosos nombres de la medicina, decide emplear su verano como cooperante. India la espera, a pesar de la oposición de su familia y su novio, para enseñarle no solo la realidad del lugar, sino también qué hay dentro de ella que aún no ha descubierto.

Ya en el avión comenzamos esta novela contemporánea que nos cuenta la historia de Silvia, una chica bien, a la que no le ha faltado nada nunca y que tiene tras de sí el renombre de sus padres, que decide ir a la India como cooperante. Su drama comienza pronto, desde una perspectiva occidental, ya que su familia se opone a su decisión.

Con esa hostilidad en el que considera su hogar, Silvia tendrá que enfrentarse sola a la independencia, las injusticias y las desigualdades.

In situ

Aunque bien es verdad que pronto dejamos atrás esa problemática inicial, aunque sea algo que, por supuesto, preocupe a nuestra protagonista, para lanzarnos de lleno a la realidad de otros países del mundo.

Una de las máximas del cooperante es no juzgar con tus ojos las costumbres y la vida del país al que acudes para ayudar, y este es uno de los grandes retos tanto de la protagonista como del lector. Cuando comenzamos a ver las diferencias culturales que Silvia contempla, se nos viene a la mente que esto está mal o que aquello se podría solucionar de tal manera. Sin embargo, pronto asolan a Silvia otros problemas como para a «querer arreglar el mundo».

Y es que esta es otra de las cuestiones que nos enseña la novela: los problemas de uno a uno y no todo a la vez; si no, nos destruimos. Y así es como comienza el trabajo de acompañamiento de Silvia, como estudiante de medicina ayudará a la doctora Roca en su día  a día, pero sobretodo Silvia será el acompañamiento de aquellos que necesitan ayuda.

Y el resto

De todos modos, Silvia no estará sola, con ella veteranos y cooperantes trabajarán codo con codo por dar oportunidades a todos aquellos que acudan al RHT, hospital que está situado, además, en los terrenos de Mahendra.

Así, si miramos la nómina de personajes encontramos planteamientos de subtramas muy interesantes. Por ejemplo, Mahendra, un hombre indio que tras perder a su familia se ha encerrado en su palacio. En realidad, nos encontramos a este personaje como un ejemplo del otro polo de la sociedad india, un hombre de negocios que tiene dinero y que, por tanto, entre los pobres es casi un príncipe. La depresión que lo asola a pesar de tener todo en medio de la nada nos choca mucho, sin embargo, Silvia se dejará llevar por el encanto de lo exótico y entrará en su vida de una manera muy interesante.

Por otro lado, tendremos a doctores y cooperantes. Entre ellos la doctora Roca y el doctor Giner nos enseñarán qué nos lleva a embarcarnos en esta tarea de ayudar a los demás de manera desinteresada. Y es que todos tenemos que sanar heridas y a veces no somos capaces de hacerlo si no vemos que somos capaces con los demás. En ambos casos, los doctores serán el referente de Silvia y el espejo en el que ella podrá verse y pensar sobre su vida en España, tanto como en su hacer en India.

Además, tendremos a Leo, el contrapunto de Silvia. Becado, un don nadie en España, en India se ha convertido en uno de los cooperantes indispensables. Su rabia, su osadía y su terquedad hacen que sea un muro para Silvia, con el que, por supuesto, chocarse. Gracias a su rechazo frontal de la joven, esta se planteará qué tiene aquí y qué rechaza de ello, pero también qué valor tiene tanto para ella como para ayudar a los demás.

Lo que aprendes

La verdad es que es una lectura que me ha gustado mucho, primero porque creo que es una buena manera de acercarse a la realidad de la cooperación. La novela no endulza nada de lo que allí sucede, ni a nivel médico ni a nivel social. No hurga en la herida, pero tampoco esconde lo que hay.

Por otro lado, creo que es una lectura que nos hace plantearnos cosas tanto de nosotros mismos como de la manera que tenemos de percibir el mundo. Estamos tan hasta arriba de nuestra realidad cultural, de nuestras coordenadas de importancia, que no somos capaces de entender que hay otras cosas ni mejores ni peores, solo otras perspectivas. La novela consigue que al ponernos en jaque en la historia, nos planteemos como reaccionaríamos nosotras ante esas circunstancias o problemas.

Os recomiendo la lectura, creo que es diferente y  que, aunque el ritmo no sea el de una historia trepidante, sí que es un discurso psicológico muy bonito y a tener en cuenta. Espero que os animéis con él.

El libro en el Bolsillo 

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