La novela corta que traemos hoy aquí va un poco de eso, de qué pasa cuando de un día para otro todo cambia e intentamos mantener la integridad pese a ello. La obra se llama Desubicado de Aaron Amat y está autopublicada en Amazon. Espero que os guste.
Un día, sin previo aviso, las habilidades de toda la humanidad se barajan.
El panadero olvida cómo hacer pan, sin explicación; ahora lo sabe todo acerca de carpintería. El carpintero también ha olvidado su oficio, y ahora es un experto en informática. El informático nada sabe ya de ordenadores; ahora es panadero.
En este disparatado mundo absurdo vive nuestro personaje: Un contable que olvida todo lo que sabía y ahora es experto en artes criminales. Planificar robos, neutralizar guardias o elegir a los mejores compinches para evitar problemas.
Sus nuevas habilidades son incompatibles con sus valores morales y pronto se convierte en un «desubicado». Los desubicados son personas que, tras el intercambio, las habilidades sobrevenidas no encajan con la sociedad. Habilidades como hacer ruidos de pájaro con la boca, ser capaz de presentir que va a llover por dolor en las rodillas o catador de bombones. Estos desubicados son los grandes perdedores del intercambio y vagan por las calles sin esperanza.
Antes de ir a trabajar
Una mañana tomando el café nuestro protagonista sufre un «acontecimiento». Él y el resto del mundo. Después de ese momento de desconcierto, todas las personas sufren un reajuste de sus habilidades. En el caso de nuestro protagonista pasa de ser contable a ser… experto criminal.
Y con poco preámbulo comienza esta novela corta que nos introduce en un realismo mágico (por ejemplo) en el que cada quinientos años, los humanos ven intercambiadas sus habilidades. Este desbarajuste provoca que la sociedad se polarice entre los ubicados, aquellos que han podido adaptarse a esas nuevas destrezas, y los desubicados, aquellos que no lo han conseguido.
En nuestro caso, seguimos los pasos de uno de los que nos han podido reasignarse. Su cambio, de contable a criminal, provoca en él una reflexión sobre el mundo que lo rodea y una comprensión mayor del mismo antes y después de todo esto.
Lo curioso de la cuestión
Podríamos imaginar que las dificultades de nuestro protagonista residen en su poco manejo de la habilidad, pero esto no es así. En el momento en el que descubren en qué son buenos ahora, todos tienen un nivel alto de destreza.
Por ello, la problemática de nuestro protagonista va en otro sentido, uno curioso para haber sido contable, ¿no? En su caso lo que se plantea es un problema moral. Recto, legalista y metódico, nuestro nuevo criminal no puede dejar de preguntarse por la conveniencia o no de esta nueva profesión.
Desde un primer momento rechazará todo lo que tenga que ver con el robo, la estafa, etc., a pesar de que su cabeza no podrá para de planear golpes. Gracias a este rechazo, los lectores podemos acompañarlo en una observación y reflexión sobre qué es lo correcto o no en un mundo donde, desde el principio, vemos que hay un sálvese quien pueda.
En este sentido, me ha gustado la novela porque, para mí, el personaje se pasa por exceso, sobre todo al principio. No quiero decir que yo en su lugar me pondría a robar como si no hubiera un mañana, pero sí que le habría dado una vuelta más a eso de qué es ser criminal. Sobre todo por los casos que vamos viendo a lo largo de la novela.
La narrativa
La premisa es clara, pero ¿qué vamos a encontrar? Desde un principio, y ante su negativa interna, nuestro protagonista intentará encajar esas habilidades en trabajos legales. Así es como entraremos en la aventura de conocer diferentes sectores de la población, otros casos de desubicación y, casi, el nuevo orden mundial.
Para poder llevar a cabo la historia, el autor nos ofrece un estilo muy ágil y fluido, se lee muy deprisa porque te va enganchando para ver a dónde llega y porque los momentos de darle un poco al coco van muy guiados por la propia reflexión de personaje. Los diálogos, además, están muy bien ejecutados, enseñando un poco de la trastienda para que imaginemos, pero no siendo demasiado obvios.
No es solo premisa
Estaréis conmigo en que la
premisa es muy atrayente, y es normal porque además se narra muy bien. Sin
embargo, no es solo la premisa lo que
destacaría de la novela.
El tono humorístico y crítico acompaña muy bien la narración y nos adentra en una lectura diferente y que nos mueve un poco en el sitio. Después, al menos a mí me ha pasado, te quedas un poco pensando en «desubicados» o «criminales» encubiertos conocemos en nuestro día a día.
Por eso, es una novela que os recomiendo. Es corta, es divertida y, además, significativa. Espero que si os animáis con ella, la disfrutéis.
El Libro en el Bolsillo
Puedes adquirir el libro 👉: Desubicado de Aaron Amat
Puntuación:


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