[Reseña] Lo que sucede. Sobre ‘Invisible’ de Laida Martínez Navarro

La vida escolar es muy compleja. Más allá de las asignaturas o la necesidad de lidiar con la relación profesor alumno, el día a día y la vida que se desarrolla en las aulas es otro mundo más que a veces permanece ajeno al que se desarrolla fuera. Y en muchas ocasiones para los que estamos dentro se convierte en un mundo más real.

La obra que traemos hoy aquí nos acerca a eso, a esa diferencia dentro fuera. La novela se llama Invisible de Laida Martínez Navarro y está publicada por la editorial Edebé. Espero que os guste la reseña.

«Me llamo Ismael Arana, tengo dieciséis años y a veces me gustaría ser invisible. Me gustaría no estar, desaparecer en el aire». Quizá ya son demasiados los jóvenes que pronuncian frases como estas. ¿Realmente estamos dispuestos a soportarlo sin hacerle frente, mirando para otro lado si no me toca a mí? Dicen que el primer paso para resolver un problema es admitir que tienes un problema. A lo mejor somos una generación que tiene un problema.

Frecuente

Ismael está cansado de su vida en el instituto. El Rapado no para de perseguirlo, acosarlo y propinarle palizas. El porqué no está claro, por qué, le persigue, por qué le llama marica, por qué le tira la mochila al lago. Todo eso no parece tener respuesta, como tampoco por qué nadie hace nada.

Ismael, nuestro protagonista, aparece corriendo al principio de esta novela corta contemporánea. Huye de sus acosadores del instituto, que aprovechan la mínima oportunidad para burlarse de él y darle palizas. La vida de Ismael, a parte, es más que ellos, pero tampoco es fácil, su madre trabaja en otra ciudad para poder mantener a su hermana, de necesidades, y a él. Su abuela es quien le recibe en casa y ante la que esconde su otra vida, la vida del instituto.

Sin embargo, las cosas empiezan a mejorar cuando Germán se muda el edificio y estudia en el mismo instituto que Ismael. Otra persona no es la solución, pero una mano amiga sí.

El tema

Una vez más nos encontramos ante una novela juvenil que trata el tema de bulliying. Y no digo que sea un tema manido, que no se deba tratar, pero sí que es verdad que para causar impacto tiene que ser diferente a otras historias que hayamos leído. No es el caso de esta, que aparte de llamarse exactamente igual que otra del mismo tema y más potente, se centra en dos ejes que no termino de cuadrar.

Por un lado, tendremos en sí el hecho. Nos contarán como se meten con Ismael y qué abusos se cometen. Esto no implica que la novela sea explícita o se regodee en esos detalles, simplemente nos cuenta cómo es para que nos hagamos una idea. Por otro lado, nos cuentan la vida fuera del instituto, una vida que está marcada por lo que sucede dentro, pero que continúa con meridiana normalidad.

Esta contraste pronto nos hace ver que Ismael, Alaitz y Germán tienen un más allá de la relación con los acosadores, una personalidad forjada y una manera propia de enfrentar a los problemas.

El trascurso

La obra gira en torno al mercadillo solidario que Alaitz, una chica obesa, e Ismael han planteado hacer en el instituto. Están ilusionados porque, si bien es verdad que temen a la banda de El Rapado, los beneficios van a ir a parar a una buena causa.

Dentro de esta idea, que viven casi como si no se fuera hacer realidad, conocemos las complicaciones vitales de ambos personajes. Una vez que están establecidas, la trama se lanza hasta el final donde no se resuelven los problemas como por arte de magia, pero sí con cierta soltura. Y, para mí, este es el problema.

El foco

Los problemas en su enunciación ya son complejos de abordar. Por un lado, tenemos el acoso a Ismael por su homosexualidad, ahí no hay nada que remediar más que el acoso, aunque veremos que la solución final es cuanto menos curiosa. Por otro lado, tendremos al obesidad de Alaitz, por la cual, por cierto, no está siendo acosada en el colegio, por lo que el desarrollo de esta trama viene un poco no sabemos muy a qué.

Empezando por este último, el libro nos deja claro que la culpa de que Alaitz sea obesa es de ella y solo de ella. La trama radica en que ella come para vengarse por la nueva mujer de su padre en una propuesta un poco demencial, para mi punto de vista, y muy reduccionista de los TCA. No desarrollo más por si queréis leer el libro, pero desde luego no creo que sea la manera de enfocar esto en adolescentes.

Y la parte de Ismael, pues no mejora mucho. Gracias a que su acosador lo acosa delante de toda la clase, este termina expulsado quince días. A su vuelta, la decisión del centro es que todo el resto de alumnos vigile las acciones de El Rapado para que no vuelva a hacerle nada a Ismael. Esta decisión, cuanto menos, es curiosa, pero ya el remate es cuando Ismael concluye que su acosador no cambiará nunca y que el que tiene que cambiar es él y tener más confianza en sí mismo para que no le acosen…

Hay que ser cautos

Sin duda, porque este tipo de novelas donde el mensaje pretende ser claro están muy bien, pero también tenemos que tener claro que pensamos nosotros y qué queremos transmitir a quien nos lee. No sé si la autora ha pensado mucho en esto, la verdad.

En un libro sobre bulliying, me da igual cuál sea el motivo, no podemos poner el foco del porqué en las víctimas, porque entonces decimos que sí hay un motivo para que sean acosados. Esto es muy peligroso. Los refuerzos de ten más seguridad en ti mismo, confía en ti, etc. son geniales y necesarios, pero no son la solución.

La verdad es que es una novela que me ha decepcionado muchísimo y que me ha puesto un poco los pelos de punta. No creo que debamos dar la responsabilidad a los adolescentes cuando son vulnerables. No creo que debamos darles la responsabilidad de ser los garantes de que no pase nada. Obviamente, si ven tienen que hablar, no participar, pero desde luego el foco de la solución no solo debe estar en ellos.

El libro en el Bolsillo 

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