[Reseña] Los secretos de la infancia. Sobre ‘En la boca del lobo’ de Elvira Lindo

No sé cuántos de vosotros recordaréis la infancia con ternura o cariño. En mi caso, hay una mezcla de los dos, por un lado, efectivamente recuerdo ese sentirme querida por todos y atendida, pero, por otro lado, fue la época en la que el miedo apareció y no se ha ido desde entonces.

La obra que hoy reseñamos nos enseña una infancia de este tipo, de esas que se truncan de alguna manera y que generan adultos que «puede con todo». La novela se llama En la boca del lobo de Elvira Lindo, publicada por Seix Barral. Espero que os guste.

Julieta y su madre llegan a La Sabina a pasar las vacaciones. A sus once años esa aldea perdida le parece a Julieta el mejor lugar para dejar atrás problemas a los que no sabe poner nombre. Ese verano eterno lleno de primeras veces, descubrirá que los cimientos del pueblo están hechos de secretos y recuerdos; los lindes del bosque, de cuentos y leyendas; y el corazón de las personas de miedo, odio, amor y esperanza, los cuatro sentimientos que nutren sus sueños y también sus peores pesadillas.

En la boca del lobo surge de la mirada de una autora que ha destinado gran parte de su obra a observar la infancia en toda su riqueza, singularidad y vulnerabilidad, y muestra que las historias que compartimos, y las que nos contamos, pueden romper la maldición de una herencia envenenada.

Dormidas en aquel verano

La Sabina es un lugar diferente a lo que conocen los de ciudad. Es un lugar en donde el tiempo parece detenerse, donde las heridas pueden sangrar o permanecer abiertas para siempre. A ese lugar acuden Julieta y su madre, ese verano en el que su madre regañaba por su condición de madre y Julieta… Julieta no se decidía a hablar.

Nos adentramos en un lugar de la España despoblada para llevarla con los pensamientos y las emociones que no se pueden decir en voz alta en esta novela contemporánea escrita por la autora de la infancia.

En este caso, la infancia a la que nos acercamos es a la de Julieta, una niña de once años que, después de suspender el curso, acude con su madre al pueblo a pasar el verano. Esto no es una castigo o una recompensa, simplemente es. Su madre quiere saber si puede vender la casa y, además, parece querer alejarse de esa ciudad que le hace ver como mala madre. En el caso de Julieta, simplemente sigue a su madre, porque no le queda otra y porque es ella la que tiene que cuidarla.

En esta relación, nos adentramos también en los secretos del lugar, las heridas que parecen ocultas y, sobre todo, en los silencios que dónde si no pueden resonar con más vehemencia.

De impactos y narrativa

Dos son las cosas principales por las que destaca la novela, entre los mil matices y temas que se pueden sacar para analizar y disfrutar desgranando. Una de ellas pertenece a la dimensión de la técnica narrativa, la otra a la de la trama, sin embargo, ambas impactan, creo del mismo modo: la incapacidad que demuestra el ser humano para aprehender conscientemente lo que su inconsciente siente tan claro.

Así, empezando por el segundo y como ejemplo de esto que acabo de escribir, nos lanzamos a la trama. La historia, como decía más arriba, habla del verano de Julieta, aunque pronto descubrimos que no solo está tratando los sucesos de ese verano.

La infancia es un tema central en Elvira Lindo y, en este caso, no podía ser menos. No obstante, nos acercamos a ella como se acerca el adulto que recuerda su infancia, con el miedo a descubrir qué fue verdad y qué fue una invención de nuestra imaginación.

En este caso, la autora ha planteado esa conformación de la identidad en el momento del cambio psicológico y físico que  se produce en las mujeres cisgénero y para ello empleará dos perspectivas.

Por un lado, la técnica que dejaba anunciar más arriba. La intuición del lector desde el principio de la novela le llevará a completar vacíos que son vitales para entender a los personajes. Para poder descubrir a Julieta, la protagonista, nos dan dos personajes con los que ensayamos nuestras suposiciones y, finalmente, cuando ya hemos conseguido abordar todas las sospechas, la autora da la solución de manera limpia, como una navaja que te corta en dos, porque, aunque supieras qué había pasado, no querías, en el fondo confirmarlo.

Los fantasmas del presente

Sin embargo, la historia no es potente solo por lo que cuenta, sino por el cómo. Como decía, nosotros conformamos nuestro yo con los recuerdos, y algunos de ellos son de la infancia. Esa época, en la que estamos aprendiendo a comprender el mundo, es una de las más confusas a nivel de recuerdos y, por tanto, podemos dudar de ellos.

A Julieta le pasa lo mismo, por ello la autora emplea el recurso del fantasma del presente. No sé si se llama así la técnica porque es la primera vez que leo una novela que la usa, pero me ha encantado el impacto que produce tanto a la propia historia como en el lector.

A través de ella, los personajes salen de sí mismos y nos narran lo que sucede de manera externa, tanto su propia experiencia como la del resto de personajes. De este modo, su percepción es holística y nuestra comprensión, aunque dislocada por el juego de focos, mucho más nítida en el fondo.

La catarsis

Qué término más antiguo para hablar de las novelas, pero qué efectivo, creo yo, para hablar de lo que nos producen. En este caso, creo que, más allá de lo que le sucede a Julieta, que tiene por qué haber sucedido a todo el mundo (y menos mal), sí que hay un murmullo de fondo con el que todas resonamos.

La infancia y el paso a la adolescencia son procesos que nos asolan para que volvamos a construirnos. Ese mundo de los mayores es tan complejo que creo que ni de adulta he terminado de entenderlo.

Julieta ha sido adulta antes que niña, por eso cuando le llega el cambio comprende muchas más cosas que otras niñas y es ahí donde las lectoras sentimos esa empatía catártica que decía más arriba. Ya sabemos lo que hay, entendemos los ojos abiertos de Julieta y los abrimos con ella porque nos damos cuenta de qué hemos pasado y qué seguimos pasando.

Salvando las distancias, por supuesto, que nadie me entienda mal.

Por eso es una novela que os recomiendo mucho. A nivel de técnica narrativa me parece una propuesta super interesante y no tan común (o al menos para mí), a nivel de historia todas conocemos lo que le sucede a cada mujer del libro, de una manera o de otra, y eso también es la literatura, al fin y al cabo, encontrarnos entre las páginas. Espero que os animéis con él.

El libro en el Bolsillo 

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