[Reseña] El relato tradicional. Sobre ‘La hija de la noche’ de Laura Gallego

No sé cómo entraríais vosotras en la lectura. En mi caso, leí lo que me mandaban en el colegio y no fue hasta los quince que descubrir lo que era leer de verdad. Con La isla del tesoro ni más ni menos. A partir de ahí, continué explorando clásicos y ya me atreví con cosas más «modernas», la ciencia ficción, la fantasía… y así descubrí también los vampiros y los futuros lejanos.

La novela que traemos hoy aquí creo que es un buen paso en ese camino de descubrir esa otra literatura, la de leer, vaya. La obra es La hija de la noche de Laura Gallego, publicada por Edebé. Espero que os guste.

La tranquilidad del pequeño pueblo francés de Beaufort se ve alterada por un hecho que, en principio, parece carecer de una explicación razonable. El granjero Henri Morillon ha encontrado muerta una de sus vacas en extrañas circunstancias: completamente desangrada. Algunos habitantes del pueblo, como el joven Jerôme, creen que la mansión Grisard guarda cierta relación con el suceso.

El viejo caserón había permanecido deshabitado y abandonado durante muchos años, hasta que de repente se instala allí la bella y enigmática Isabelle, que regresa a la localidad que vio nacer y de donde huyó tiempo atrás. El misterio que rodea a esta mujer despertará las sospechas de sus vecinos, y el gendarme del lugar, el joven Max, comienza a investigar.

En un lugar de Francia

Max es el gendarme de un pequeño pueblo francés. Uno en el que nunca pasa nada. Sin embargo, los chismes de pueblo vuelan, de eso no hay duda, y los últimos sí que han revolucionado un poquito más a las habituales del lugar. Isabelle, una muchacha que se fugó hace años, vuelve al pueblo y una de las vacas de Morillon aparece desangrada.

Una mañana cualquiera y las habladurías del lugar dan inicio a esta novela de fantasía juvenil. En ella seguiremos la investigación de Maximiliem, Max, un gendarme de un pequeño pueblo francés que tiene que investigar el desangramiento de una de las vacas del pueblo. Días antes del suceso, Isabelle regresa a su lugar de origen para establecerse en la mansión Grisard, lo que le hará ser la sospechosa número uno en la investigación vecinal.

Dos investigaciones, la de Max y la del pueblo, un hecho muy concreto a analizar y un montón de rencillas es lo que encontramos en esta novela cuyo tema central es el miedo.

Confluencia de caminos

Y digo lo del tema central porque, aunque no la he nombrado como novela de terror, la obra sí incide mucho en qué es lo que nos mueve ante lo incomprensible y cómo reacciona nuestro cuerpo ante ese terror a lo desconocido.

Para ello, la autora ha hecho una reelaboración genial sobre el tema en cuestión (a ver, vaca desangrada…) combinando varias tradiciones del tópico que se aborda en la novela. Así nos encontramos en un pueblo francés que nos recuerda a esa localización americana, donde los pueblos son pequeños y lo que sucede en ellos queda en ellos, pero también tiene ese ambiente europeo señorial en el que los grandes señores se encierran y mantienen una vida misteriosa.

Con esas dos tradiciones, forma una novela cercana para nosotros, pero que mantiene ese punto exótico que nos permite creer en cualquier posibilidad ante esos ataques nocturnos inexplicables.

Abordar el misterio

No obstante, la novela no solo nos da una historia de este tipo, sino que, además, se centra en a investigación de Max, nuestro protagonista. Su capacidad de maniobra no deja de ser la de un policía de pueblo, por lo que una de sus mayores fuentes serán las mujeres del chisme.

Acogedoras y charlatanas, todas las mujeres del pueblo, capitaneadas por la señora Dubois serán reflejo de la impronta del lugar. Lo que se opina, lo que se teme, lo que se sabe o se cree saber, todo ello aparece a través de ellas en unos diálogos divertidos y que, en alguna ocasión, sacan de quicio. Sin embargo, no nos fiaríamos mucho de este policía si solo hiciera caso al chisme. Ellas también serán una herramienta de reflexión para el policía, bien por hacerlas caso o bien por todo lo contario.

Por su parte, los hombres del lugar son hombres de acción, algo no completamente alejado pero sí de Max. Supondrán un quebradero de cabeza, aunque en alguna ocasión si le sean útiles sus ocurrencias. Al contrario que ellos, Max será un personaje que pare a pensar y, sobre todo, que se deje afectar. Estamos acostumbrados a investigadores fríos y calculadores, pero Max es un personaje con corazón, que no antepone sus emociones, pero las tiene en cuenta.

Lo que funciona

Más allá del planteamiento y de que hay personajes que destacan, nos lanzamos a una historia sencilla con una estructura sencilla. No tendremos grandes giros argumentales ni tampoco complicaciones en la exposición narrativa, pero la historia es efectiva. Además, el cruce de lo que ya conocemos, le da un carácter propio.

La tensión de saber pero no llegar a hacerlo, los personajes externos al pueblo, que dan otro color a la narración, pero sobre todo Max con su humanidad y su comprensión de todos y cada uno de los habitantes del pueblo, harán de la novela una lectura segura y entretenida.

No conocía esta novela de la autora y ha sido un buen descubrimiento. Os la recomiendo sin duda.

El libro en el Bolsillo 

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