[Reseña] Herencias peligrosas. Sobre ‘Una casa con encanto’ de Cristina Macía

¿Cómo lleváis vosotros el tema fantasmas? Yo he descubierto hace poco que hay personas que no soportan si quiera que se les mencione el tema y otras que no tenemos problema en hablar de ellos en serio. A ver que no es algo de creencia, sino de hablar de ello, por eso siempre me han encantado los libros y películas de fantasmas. Aunque más los libros.

Por eso, me ha encantado encontrarme con la novela que traemos hoy al blog, una historia de fantasmas de las de toda la vida. La novela se llama Una casa con encanto de Cristina Macía, publicada por Edebé. Además, me ha parecido curioso descubrir a esta autora en esta faveta porque la conocía en traducción. Espero que os guste.

Es curioso lo deprisa que piensa una, incluso cuando las rodillas te están bailando el chachachá. En aquel momento supe que en Mansión Julieta algo iba mal. Sentí más miedo que en toda mi vida junta.

De acuerdo que mi vida no había sido muy larga ni azarosa, y tampoco había tenido muchas ocasiones para sentir terror del de verdad, pero creo que existe una especia de techo para el miedo, o sea, un nivel de miedo que ya no puede subir más por muchas cosas que pasen.

Entre el límite del…

La cosa es que Eli tenía bien montado el verano: se había portado bien las últimas semanas, el campamento estaba más que mirado y todo parecía ir bien. Sin embargo, una carta inesperada que la nombra heredera universal de una «mansión» hace que no queriendo, termine pasando el mes de julio con su hermana en ella. Un planazo ideal… sobre todo porque algo esconde esa casa tan vieja.

Qué peligrosas son las herencias, sobre todo cuando no las esperamos. Con una de ellas comienza esta novela juvenil que navega entre la fantástica y el terror. Terror porque lo que sucede en esa mansión es, sin duda, agobiante; Eliselva (sí así se llama nuestra prota) no es para nada bienvenida. Por otro lado, fantasía porque los toques de humor que la autora ha incorporado en la historia hace que posamos rebajar esa tensión y nos acerquemos solo a lo fantástico.

En cualquier caso, la historia nos lleva a ese mes que Eli, junto con su hermana Geraldine (Jerry, para Eli), tiene que vivir en la Masión Julieta para poder heredarla. Para su familia, la oportunidad de que Eli demuestre que es responsable y no vive en las nubes; para su tía que se la deja en herencia…, algo más.

El no saber decir que no

La cosa es que la historia no es «tienes que ir a reclamar tu herencia», no. En un primer momento, la familia de Eli piensa en rechazarla, cómo va a estar un mes Eli sin supervisión de un adulto. Sin embargo, la adolescente por querer salirse con la suya de una manera extraña, es decir, llevando la contraria a sus padres, termina en este embrollo y sin campamento.

Es así como la autora nos presenta a las dos hermanas que serán los personajes principales de la historia en cuestión. Eli, alocada, impulsiva e impertinente; Jerry, tranquila, comedida, educada y empática. Y si bien es verdad que nuestra protagonista es Eliselva, el tándem de las dos hermanas nos dará mucho juego en esta historia.

Comentaba arriba lo del género, pues bien, cuando avanzamos en la narración, la autora nos sorprende con un giro más, el romántico, que puede parecer anecdótico pero no. Esa contraposición Jerry-Eli, Fantasía-Romántica provoca en la historia un dinamismo muy interesante.

En lo que coinciden ambas hermanas es que, una vez que tienen un reto no saben decir no, así que a ese dinamismo antagónico se le añadirá también un cabezonería de familia.

Tensión y humor

Pero al final, estamos en una novela de fantasmas y como tal tiene todos los componentes. Los momentos iniciales, donde las cosas no se explican; los momentos siguientes donde las cosas se explican aún menos; y, finalmente, la intervención directa en los agentes para reclamar su territorio.

En tanto que esto, la novela en muchos momentos mantiene en tensión al lector a través del desconcierto y del miedo, o al menos agobio, por lo que está sucediendo. Y eso me ha gustado, como lectora de novelas de fantasmas, siempre me da la sensación de que todo está contado y que, por tanto, se pierde esa capacidad de asombro, pero no, la autora lo logra.

Ahora bien, como os he dicho hay humor. Si continuáramos en la premisa se vería claro, pero no os quiero hacer spoiler. Lo que sí os diré es que la autora tiene dos caminos para añadir ese toque de humor.

Primero, el estilo, la irreverencia de Eli, aunque a veces podremos censurarla, hace que se den situaciones cómicas por el choque de personalidades o perspectivas. Además, a eso se añaden chascarrillos o realidades propias de la época que siempre alimentan bien una historia. Segundo, la trama en sí hace que leamos tópicos que, aunque se introducen poco a poco, a las lectoras más polifacéticas nos pueden sonar. Ahí es donde encontramos sátira directa a dichos tópicos y creo que la autora también lo hace muy bien, porque ridiculiza en ningún momento.

Un adjetivo: simpático

Y es que os reconozco que es la palabra que se me viene cuando pienso en la novela. El único pero que le pongo es que ha envejecido un poquito mal en cuanto a referencias y algunas relaciones entre personajes, pero más allá de eso, siento que es una novela que me ha hecho compañía.

La novela divierte, pone en tensión y entretiene, y creo que, entonces, no se puede pedir más. Me ha gustado mucho cómo se han desarrollado los personajes y el final me ha parecido de diez, por eso, no puedo más que recomendaros la novela.

Si os apetece pasar un poco de tensión, sonreíros con las ocurrencias de personajes y trama, y tener una buena lectura, animaros con él sin duda. Espero que lo disfrutéis.

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