La obra que traemos hoy aquí tiene la cualidad de que siendo del género es breve y funciona. La novela se llama La chica que ardía como una cerilla de Emilio Graña, publicada por Click Ediciones. Espero que os guste.
¿Qué ocurre cuando la línea entre víctima y verdugo se borra… y todos los culpables dicen la verdad?
Una chica desaparece durante la noche de San Juan. Un inspector roto por su pasado se enfrenta al caso más ambiguo de su carrera. Las pistas apuntan a un crimen... o a una víctima que no quiere ser encontrada. ¿Fue Laura arrastrada por el mar, o por algo más oscuro?
Con el ritmo de un thriller y la profundidad emocional de un drama psicológico, La chica que ardía como una cerilla cuestiona el concepto de verdad en una investigación donde todos parecen sinceros… y todos mienten. A través de cartas íntimas, escenas de tensión pura y un protagonista con heridas que aún sangran, la novela construye una historia atmosférica, emotiva y adictiva.
Un thriller psicológico donde cada silencio arde, cada recuerdo es sospechoso y el mayor peligro puede estar dentro de tu propia mente.
Una noche de San Juan
Laura y sus amigos estaban en la playa celebrando la noche de las hogueras, como un grupo más. Sin embargo, sin decir nada, Laura se interna en la oscuridad y no se vuelve a saber de ella. El inspector Tomás Etxebarria será el encargado de desentrañar los misterios de esta desaparición.
Una noche y el mundo cambia para todo el pueblo de San Juan de Gaztelugatxe, así comienza este thriller psicológico que nos lleva a la investigación que el inspector Etxebarría hará del caso. Una investigación que nos llevará por dos caminos, el del recuerdo de Tomás, y el del presente que se presenta poco claro. Algo de locura y muchos ojos indiscretos mirando llevarán al inspector a adentrarse en lo recóndito de la vida de Laura.
Una novela donde conjugamos secretos, investigación y mucho de discernimiento, ya que la realidad y la mentira se imbrican hasta desdibujarse.
Primeros pasos
De este modo, comienza la investigación y lo primero que nos preguntamos es qué sucedió con la desaparecida. Para ello, el inspector interrogará al resto de personajes de la novela y en esos interrogatorios, encontraremos que todos parecen estar ocultando algo. Sin embargo, esto no se hace de manera burda, sino que esa sensación de sospecha se sostiene de manera sutil a lo largo de toda la obra.
Pronto sabremos que Laura tenía secretos para todo el mundo, para su familia y amigos, y que dichos secretos pueden ser la causa de su desaparición. Poco a poco, los lectores podemos empezar a pensar que Laura es la desaparecida, pero no sabemos si es la víctima que podríamos imaginar. Esto es gracias al halo de misterio en torno a la desaparición y a los datos que vamos recopilando de la investigación.
El más allá
No obstante, el inspector Etxebarria siempre va a ver a Laura como una víctima a la que hay que encontrar cuanto antes. De este modo se nos plantea la vida anterior del inspector, que nos da una perspectiva más humana del policía y un por qué a sus intuiciones. Para poder reflejar este trasfondo, encontramos una narración a dos tiempos, siendo el presente el que predomina, pero no restando importancia al pasado.
Una vez más, nos lanzamos a una novela donde la historia personal del investigador tiene su peso, aunque en este caso, no será algo que se relacione con la historia principal. Esto, para mí, ha estado muy bien, porque parecía que últimamente en la policiaca los inspectores tenían que ser aún más protagonistas del crimen que la propia víctima.
Sencillo y simple
Además de por este poner a cada personaje donde corresponde, la novela me ha gustado porque es breve. Lo que quiero decir con esto es que a veces parece que se necesitan un montón de páginas para crear un caso a resolver que sea rico e interesante. Esta novela demuestra que no, sin darnos solo la estructura y estableciendo un desarrollo que iba a lo que tenía que ir, pero que se demoraba sin problema cuando el desarrollo de personajes lo necesitaba, tenemos una historia redonda y en la que no quedan cabos sueltos…, excepto los que se quieren dejar.
Y aquí viene la cosa que no ha terminado de convencerme, el final. No diré mucho, pero tal y como estaban las cosas para el inspector, el final no me parece factible. Pero bueno esto es una cuestión de gustos.
En definitiva, tenemos un thriller ágil, directo y muy
bien hecho que nos plantea un cuestionamiento muy interesante a nivel psicológico. Espero que os animéis con él,
porque es una lectura que te ayuda a desconectar un montón.


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