Por eso, la novela que traemos hoy aquí, me ha resultado una buena obra de horror, pero también me ha resultado incómoda por lo poco descabellada que me parecía. La obra se llama Victorian Psycho de Virginia Feito, publicada por Lumen, y la he leído como finalista a los Premios Ignotus de Novela de la Asociación Pórtico. Espero que os guste.
El señor y la señora Pounds han contratado a Winifred Notty para que cumpla el rol de la perfecta institutriz victoriana: dará clases a sus pupilos (francés y costura a Drusilla y álgebra e historia al pequeño Andrew) y les contará cuentos antes de dormir.
Pero Ensor House y sus habitantes ocultan más perversiones y secretos que la perturbada señorita Notty, capaz de convertir un té con elegantes invitados y bebés en el salón en un acontecimiento macabro. ¿Qué ha pasado en su vida para que una fría mañana de Navidad todas las piezas del pasado y el presente encajen y un final opuesto al de un cuento de hadas nos estremezca como un regalo sangriento?
En Ensor House
La señora Notty va a comenzar su trabajo como institutriz en la casa señorial Ensor House. Los señores Pounds han recibido buenas recomendaciones de ella, por lo que esperan que enderece al caprichoso Andrew y haga de Drusilla toda una señorita. Sin embargo, Winifred no es como todos esperan, su pasado y su lado Oscuro la llevan por caminos que ni la mente más perversa podría imaginar.
Una presentación formal y cierto ambiente desagradable en toda la
escena, y así comienza esta novela
gótica de terror que se balancea en perfecto equilibrio entre la sátira de la novela victoriana y el
terror de las novelas de fantasmas al estilo Henry James. En cierta medida,
nos ofrece la fusión de la narrativa de
perspectiva masculina y la de perspectiva femenina en todo perfecto que atrae y
repele a la vez.
La obra nos contará quién es y qué quiere Winifred Notty,
una institutriz de la que pronto vemos cosas que no nos cuadran. Su interés en Ensor House es conocido
desde el principio, pero sus motivaciones permanecen ocultas tras un rastro de horror y actos un tanto
desconcertantes.
¿Dónde empezó todo?
Esta pregunta la podemos ver desde dos perspectivas: cómo comenzó la vida de la señorita Notty o bien en qué momento el lector comienza a sentirse incómodo. Para respetar la cronología de la obra, empezaremos por la segunda pregunta.
Desde el momento en que la institutriz pone un pie en la casa, comenzamos a ver que algo no encaja, sin embargo, mantendremos la calma hasta que Winifred llega a su cuarto. Esa primera escena de ella a solas consigo misma nos da una perspectiva muy clara del personaje: oculta algo, ve cosas que otros no ven y es peligrosa.
Después de ello, al día siguiente
comenzaremos el día a día en la casa y la cuenta atrás para un día clave: Navidad.
A medida que avanzamos en la acción, quizá esto es solo cosa mía, intentamos
ver el lado bueno de la señorita Notty, pensamos
que en realidad algo han debido de
hacerla y por eso tiene que realizar esa venganza que parece que vamos viendo
en sus primeros pasos en la casa. Sin embargo, la narración nos choca contra un muro y Winifred empieza a recordar su
infancia.
Aquí es donde vamos a la primera pregunta. Nuestra protagonista se nos muestra como una adulta funcional un poco particular, pero al final una persona que parece «dentro de la sociedad», aunque pueda tener ciertas alucinaciones o lo que sea. Pero no, cuando nos lanzamos a esa narración en primera persona de su pasado, vemos no solo que no es que sea particular es que sus inquietudes, sus intereses y sus acciones han ido siempre en la misma dirección. La justificación os la dejo a vosotros, pero desde luego, creo que no había «salvación» en toda esta historia.
El 3, 2, 1
La historia engancha mucho, tanto como atrae ver un accidente o un cuerpo en descomposición, es decir, la autora consigue transmitir esa fascinación por lo que no está bien, por lo que es desagradable y lo que es flagrantemente malo, no en un sentido moral sino visceral.
Para ello, utiliza una estructura
muy interesante, ya que intercala presente
y pasado siempre contado por la señorita Notty, por lo que no encontramos
otra perspectiva de lo que está pasando, y, además, irá desarrollando las relaciones entre los personajes muy poco a poco.
En este sentido, creo que es un acierto cómo ha ido construyendo a los personajes. En mi caso siempre sufro por los niños, creo que no les debe pasar nada, sin embargo, en esta novela creo que son un contrapunto genial al horror y a la enajenación mental. No diré cómo, pero cada personaje infante que sale sirve para sorprendernos, angustiarnos, repelernos y sentir fascinación por todo lo que está sucediendo.
Por su parte, los adultos son los que ofrecen ese contrapunto satírico con el género gótico y victoriano, y, francamente, a la hoguera con todos ellos. Cuidado, incluida Winifred. Y esto es curioso también, nuestra protagonista adolece lo mejor de la infancia y lo peor de la adultez, de tal manera que al final de la novela tenemos una idea bastante clara de nuestra consideración a ella.
El 3, 2, 1 que titula esta parte
de la reseña, hace referencia a cómo el ritmo
se convierte en una cuenta atrás cuando menos lo esperamos. Un hecho, nada
exagerado, la verdad, hace que las cosas se precipiten y que el tercio final de la obra sea un pasar
páginas para ver qué «movida» viene ahora.
Sensaciones
Reconozco que siendo una obra no muy larga, me ha costado leerla. No porque me aburriera ni porque me dejara de resultar interesante, sino porque las perversidades que se contaban y cómo sí que tenían mucho impacto en mi imaginación, y sobre todo porque mi lectura era de noche. El estilo de la autora es muy plástico y, además, creo que da en la conexión exacta del cerebro no solo para que te lo imagines sino también para que tengas la sensación sensorial de lo que está pasando. La verdad es que no recuerdo haber leído nada así.
Por ello, no nos lanzamos a una historia de terror psicológico, que también, ni a una novela de fantasmas de las antiguas, que de eso también tiene un poco, sino a una novela de terror visceral, del que sale de las entrañas y tiene sus consecuencias en nuestro cuerpo y en nuestra psique.
No me quedaría solo con que es una sátira, porque es verdad que tiene ese punto, sino con que es una propuesta valiente y que cuenta pulsiones que a lo mejor no todos estaríamos dispuestos a reconocer. Os la recomiendo mucho, es una lectura que nos pone a prueba, pero que sabremos disfrutar. Espero que os animéis con ella.
El libro en el Bolsillo
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