Sobre ello va la obra que reseñamos hoy aquí. Se llama Angydem de Jey Gávez, autopublicada, y que he leído gracias al Libro Viajero organizado por Ro de la cuenta de IG Románticos Libros. Espero que os guste.
Soy Ylay, un ángel en la tierra. Halut es nuestro líder, pero no vemos el mundo de la misma manera, así que, ahora, vago por la tierra alejado del resto de los ángeles ayudando a los humanos. En la última lucha con los oscuros perdimos a dos de ellos. A Kyba, mi maestro y Fiya´ill una de las almas más puras que he conocido.
En el otro lado está Nemec, al que consideraba un hermano. Se unió a los oscuros y se ha convertido en enemigo. Junto con Mastema, su líder, intentarán por todos los medios hacerse con los objetos maestros. Los ángeles que quedamos tenemos que conseguirlos antes que ellos, porque si lo hacen serán más fuertes y supondrá el fin para la vida tal como lo conocemos. Nuestro deber como ángeles es no permitir que la oscuridad reine en la tierra y mientras siga aquí eso no va a pasar.
Un punto de vista
Ylay ha decido separarse de su grupo, al menos por un tiempo. Desde que Nemec se pasó al bando del mal, Ylay utiliza sus facultades como ángel para ayudar a los humanos de manera directa. Sin embargo, pronto tiene que acudir junto a su familia, ya que la guerra del bien contra el mal, la de los ángeles contra los demonios, por mantener el equilibrio del mundo se está inclinando hacia el bando de los malos.
Punto de partida sencillo, personajes desplegados desde un primer momento, y así nos lanzamos a esta novela de fantasía urbana de ángeles contra demonios. En ella seguiremos fundamentalmente las andanzas de Ylay, un ángel muy poderoso que pone en jaque el gobierno de su superior, y de Nemec, un ángel caído que se ve sometido a los caprichos de la poderosa jefa de los demonios.
Para ello, se nos ofrece una narración en primera persona y en presente, según el personaje que se desarrolle, aunque siempre tendremos como base la perspectiva de Ylay. Esto en principio, porque en muchas ocasiones (a pesar del vínculo mental que pueda haber) se nos cuentan sucesos que en principio Ylay no tendría por qué saber o no de la manera en la que se nos cuenta, así que el narrador se diluye un poco.
La cosmogonía
En este caso, nos lanzamos a un relato de buenos contra malos que no tenemos muy claro de dónde salen. Sabemos que tienen que mantener el equilibrio entre el bien y el mal, pero no tenemos instancias superiores de ninguna de las dos partes, no sabemos cómo surgen y a esto se añaden profecías y otros seres míticos que parecen no existir, pero que de hecho existen.
De este modo, lo más fácil es quedarnos en lo que sabemos, los personajes tienen que vencer a los malos y para ello tienen que conseguir dos cosas, volver a ser siete y conseguir los objetos maestros. En ambos casos, serán las profecías y las historias mitológicas las fuentes de conocimiento que les den alguna pista. Por el contrario, los malos estarán en la misma situación. Así, lo que vemos es la carrera de uno y otro grupo por conseguir estos dos objetivos y mientras tanto se van pelean, van desapareciendo unos y otros, y del mismo modo aparecen nuevos personajes.
El punto de sal
Con la historia planteada y los personajes establecidos (Ylay, Sadie, Gabrielle, etc.) nos dejamos llevar por la historia para ver a dónde va a parar. La cosa de este tipo de narraciones es que son difíciles de solucionar, porque desde el punto de vista del lector queremos que ganen los «buenos» cuando en realidad lo que tiene que suceder es un empate.
Siendo esto así, lo que buscamos en estos conflictos es ese punto que nos haga inclinarnos por uno o por otro y reconozco que a mí no me ha pasado. Los malos son o muy malos, sin sentido, que no está mal, pero tampoco demuestran grandes poderes, o medio malos que estás pensando todo el rato si están en el lugar adecuado; los buenos, por su parte, establecen sinergias que no van más allá del combate y cuando hay algo más viene predestinado, y creo que por eso no se le ha dado más desarrollo.
Además, el hecho de estar contado en primera persona, creo que sesga mucho el estilo que es muy sencillo y muy directo, casi sin cohesión entre frases, pero debido a la perspectiva de quien narra.
La verdad, la novela me ha entretenido un par de tardes y ha estado bien. Creo que puede ser una lectura muy buena para desconectar y darle una vuelta a esto del bien contra el mal. Espero que si os animáis os guste.


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