[Reseña] En lo cotidiano… Sobre ‘Las Palmeras’ de Félix Calvo

Hay momentos en los que leer es algo más que una acción que ejecutamos con los ojos. A veces nos viene bien un libro para que nos acompañe, otras para distraernos y otras, incluso, para aprender cosas nuevas. Las historias llegan cuando tienen que llegar, aunque a veces no y debemos reconocer las señales, y las disfrutamos no solo por ellas, sino también un poco por el momento en el que las leemos.

La obra que traemos hoy aquí ha sufrido un poco esa circunstancia. La novela se llama Las Palmeras de Félix Calvo, autopublicada, y ha llegado ahora en verano y justo cuando me han vuelto los problemas para dormir, así que ha sido un bien combo. Espero que os guste.

1992. Demetrio y sus amigos pasan los días entre la playa valenciana, los cómics, las horchatas y las historias de miedo que se cuentan al anochecer. Sin saberlo, están viviendo el último verano de su infancia, cuando el mundo todavía parecía un lugar seguro.

2020. Casi treinta años después, con la gente encerrada en sus casas y el miedo deslizándose por las calles de un pequeño pueblo del interior de España, una muerte que parece accidental vuelve a abrir quemaduras que nunca llegaron a curarse. 

Mientras la pandemia alimenta el miedo y el odio se propaga más rápido que el virus, las sombras hallan el terreno perfecto para crecer.

Las Palmeras es una aventura veraniega que recorre dos épocas unidas por la corrupción y la persistencia del mal. Un lugar junto al mar donde la nostalgia del verano convive con una amenaza centenaria, sedienta de sangre y especializada en sobrevivir ocultándose entre la crueldad humana.

Hay veranos que nunca se olvidan y te persiguen toda la vida, porque los muertos viajan deprisa.

Un verano y un encierro

2020, Alba vuelve a su pueblo en Guadalajara. Han suspendido las clases por la Covid, espera que no tarden mucho en recuperar la normalidad. Mientras, aprovecha para retomar el contacto con Esther, su amiga de la infancia.

1992, Demetrio vuelve al pueblo de Las Palmeras, su lugar de vacaciones. Allí se reencuentra con sus amigos, las chicas y la playa. Sin embargo, ese verano no será igual, un mal que traspasará el tiempo acabará con su infancia y le enseñará que el mundo oculta tinieblas difíciles de enfrentar.

Dos momentos trágicos contextualizan esta novela de terror sobrenatural. La más antigua, las desapariciones en la costa de Levante de los años 90, la contemporánea, la Covid. En ambos casos, la sociedad no estaba preparada para asimilar un terror que se nos escapaba de las manos. Y ese horror y ese desaliento es lo que provocará que primero Demetrio y sus amigos, y, años más tarde, Alba y Esther descubran que los vampiros se alimentan de ello y que si no nos unimos y hacemos fuertes, podrán con nosotros.

Y sí, nos lanzamos a una novela de investigación y de vampiros que nos cuenta la historia de estos adolescentes que, a través de la supervivencia, descubrirán qué es la lealtad, la bondad y la necesidad de cuidarnos unos a otros.

Empezando por Levante

Nos vamos al pasado de la novela, que irá alternándose en la narración con ese 2020, y nos encontramos en julio, en la playa. Los adolescentes vuelven un año más con su familia y los grupos se reúnen. Eso lo que pasa en el caso de Demetrio, Nacho, Luz, Clara, Quique… Todos ellos tienen cosas que contarse y mucho por disfrutar, aunque pronto se dan cuenta de que ya no son tan pequeños.

Las sinergias del grupo han ido cambiado y ahora otros intereses abordan a chicos y chicas. De este modo, Clara comienza con Sete, un muchacho con mala fama; Quique se enamora de ella, Deme y Nacho conservan ese afán por los cómics y Luz quiere ahora irse con los mayores. Y con este batiburrillo de sentimientos adolescentes, las desapariciones en la zona parece que pasan desapercibido. Son dos las jóvenes que han desaparecido y las historias de miedo comienzan a surgir en el grupo.

Con este contexto, el autor nos sumerge en una doble trata, la de la investigación de las desapariciones y la de esas historias de la zona que hablan de fantasmas y almas malditas. Como sabemos, cuando alguien busca, encuentra, y esto es lo que le sucede al grupo la noche que acude a inspeccionar El Molino.

Continuamos en Guadalajara

Sin embargo, yendo a la otra historia, nos lanzamos a lo que parece un relato del confinamiento. Alba ha tenido que volver a casa y el encierro por la Covid le hace pensar en la gente a su alrededor, así es como vuelve a contactar con Esther. Esta, barrendera de profesión, acaba de perder a su pareja por lo que todo el mundo ha declarado como un accidente, sin embargo,  ella cree que alguien o algo hizo que su novio muriera.

Y volvemos de nuevo, una situación que invita a investigación y, en este caso, una pareja de amigas que decide unirse para investigar qué ha sucedido. En su caso, la cuestión se complica, ya que con el confinamiento su capacidad de investigar se limita a Esther, que sí que puede salir por su trabajo.

Con este escenario, el autor nos plantea una situación aún más asfixiante que la del pasado. En 1992 el grupo de amigos se veía limitado por la edad, en este caso el encierro y, sobre todo, la contemplación de un mundo que parece estático hace que ambas, aunque especialmente Alba, sientan que el mundo se les escapa de las manos. Un fallecido, una persona misteriosa que acaba de llegar al barrio y muertes sin testimonio debido a la incomunicación y los medios.

Y sí, vampiros

No me corto en decirlo porque lo dice la propia sinopsis, pero os reconozco que a mí me pilló desprevenida. Puede que sí que hubiera leído la sinopsis previamente, pero cuando me metí en la historia la aparición de lo sobrenatural me dejó descolocada.

A pesar de que la historia va dando indicativos de que lo que sucede no es normal, ni en desapariciones del pasado ni en los misterios del presente, la verdad es que lo hace de manera tan integrada en la investigación que llegas a pensar que está dentro de lo normal. Un asesino muy ágil, por ejemplo. Sin embargo, en un momento determinado, la novela saca todas sus cartas y te enseña lo que hay.

Después del desconcierto inicial, debo decir que me ha gustado cómo se ha incorporado a la narración este ser. Para ello, el autor ha ido aumentando la tensión y no ha evitado momentos desagradables o escalofriantes. Cuidado no hay violencia gratuita, pero sí que hay cierta crueldad que viene muy al hilo de las sinergias que se establecen en los grupos.

De este modo, creo que la novela maneja muy bien lo que el lector sabe de la dimensión personal de los personajes con las escenas crueles o duras que viven. Además, el estilo del autor es muy ameno y fácil de seguir, no pretende requiebros, las cosas son como son y si las adelantas bien. No se busca una sorpresa o susto inmediato, sino que se elabora el ambiente para que anticipes y caigas en la historia. De hecho, muchas veces el terror funciona porque sabemos qué va a pasar y no queremos que pase.

Conjunción

En definitiva, nos encontramos ante una novela que cuadra muy bien en esta época del año. La conjunción de elementos de investigación con la parte sobrenatural está muy bien hecha, también, la trama gestiona muy bien los momentos de tensión y los momentos de llano narrativo. Todo ello, junto con unos personajes carismáticos nos ofrece una lectura entretenida y amena

Espero que os animéis con él y que disfrutéis qué es lo que realmente ocurre en Las Palmeras. Disfrutadlo.

El Libro en el Bolsillo

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