[Reseña] Nuestro lugar en el mundo. Sobre ‘Las mareas negras del cielo’ de Neon Yang

Me imagino que cada persona lee en función de lo que le es cercano y que hay grandes obras que, además de esa lectura, provocan que, sin sernos cercano, seamos conscientes de que se nos está contando algo más. Un poco creo que es lo que pasa con la lectura de hoy, aunque no dejo de tener la sensación de que en ella se parte de un punto y se nos quiere contar otra cosa, la gran mayoría de lectores se fija en ese punto y no en lo que hay detrás.

 No obstante, independientemente de ello, es una lectura que creo que conmueve a los lectores. Se trata de Las mareas negras del cielo de Neon Yang, publicada por Duermevela. Espero que os guste.

En un mundo en el que resurgen los animales legendarios y la remancia es el privilegio de unos pocos, la protectora, Sanao Hekate, gobierna con mano de hierro. Los hados, siempre dispuestos a enmarañar las vidas humanas, intervienen en el nacimiento de sus gemeles Akeha y Mokoya marcando a les niñes hacia un destino singular.

Mokoya, le últime profeta.

Akeha, le niñe que no debió nacer.

Les gemeles deberán discernir su propio camino, enredado entre el implacable poder de la protectora y el alzamiento de les rebeldes maquinistas que están dispuestes a poner fin a todo cuanto Mokoya y Akeha han conocido.

Cumplir lo prometido

Cuando el abad Sung del Gran Monasterio acudió a su cita con la Protectora, Sanao Hekate, no se esperaba encontrar su promesa tergiversada. La Protectora le daría a une de sus hijes para que entrara en el monasterio, pero esta ha engendrado a unes gemeles que son su elección para cumplirla. Seis años después, les niñes serán enviados allí: une será le últime profeta, le otre, le niñe que no debió nacer.

Destinos escritos y promesas cumplidas a medias, de este modo, comienza esta novela de fantasía con ambientación oriental, grandes monstruos mitológicos, una sociedad en ebullición y el destino de dos niñes poniendo todo en juego. Elles son Mokoya y Akeha.

Ambes serán entregadas al monasterio como cumplimiento de una promesa de su madre, la Protectora del Tensorado, sin embargo, ni el monasterio ni ella misma serán capaces de aventurar de qué serán capaces ambes. Con una lealtad de hermanes muy fuertes, ambes, Moko y Keha, tendrán que enfrentarse a lo que el destino les depara y a lo que ambes sean capaces de elegir.

El punto de partida

Y como detectamos rápidamente, el punto de partida de le autore, Neon Yang, es plantear un mundo donde el género es algo no establecido desde nacimiento, sino elegido por la persona en el momento que considera adecuado. Dentro de este no binarismo, los temas que se desarrollan son muy interesantes.

En primer lugar, la idea de elección, que no es algo pasivo sobre lo que te viene, sino algo activo sobre lo que piensas y sientes. Después la novela lo extrapolará a otros contextos como qué podemos hacer con nuestro destino (incluso cuando creemos saber qué va a suceder) o qué posición tomar en un enfrentamiento.

Sin embargo, esta elección no se producirá de manera inmediata. En un inicio, veremos que ese no binarismo hace que ambes niñes se sientan iguales, partes de un todo que no tiene sentido separar. Tanto es así que sus primeras aventuras serán consecuencia de esa especie de incapacidad por estar separades, por comprenderse hasta tal punto que, sin perder su personalidad y sus propias opiniones, siguen a le otre con todas sus consecuencias.

Esto, además, producirá un contraste en cómo se ve el mundo desde una perspectiva no binaria y cómo cambia, aunque sea levemente, ese mismo mundo a partir de esa elección. Es verdad que le autore no adscribe roles al género, pero sí que se comienzan a ver relaciones que pueden entrar en conflicto con esa unidad que veíamos en un principio antes de la elección. Ciertamente, podemos pensar que no es a causa de ella, pero la novela nos pone como punto inicial de ruptura la elección de Moko.

Le queride y le abandonade

No obstante, ambes siempre supieron que no eran iguales a los ojos de los demás. La Protectora pretendía quedarse con le hije que el abad quería, por eso se queda embarazada. Lo que no esperaba es que de su gestación surgieran gemeles. En el momento en el que Mokoya se muestra como un elemento útil, es le profeta, el destino de Akeha queda determinado como le sobrante.

De este modo, igual que el género cuando viene impuesto de manera externa nos determina incluso contra nuestro propio sentir, este destino impuesto por la percepción que los demás tienen de elles, en función de utilidad, no utilidad, hace que en especial Keha sufra y actúe en función de ese rechazo. Esto será uno de los motores de la trama, que se compone yendo de lo pequeño, les gemeles, a lo máximo, ampliando a la sociedad del Protectorado para acabar abarcando la totalidad del mundo del Tensonado.

Guerra de poder

Lo curioso de la tetralogía (sí este es el primero de cuatro libros, pero son cortos y, de verdad, merecen la pena) es que en un principio parecía que la historia era la de Moko y Keha, sin embargo y sin dejarles de lado, la historia escala a un nivel mucho más complejo.

El conflicto entre el orden establecido y las desigualdades sociales tomará mucha relevancia a partir de la mitad del primer libro. El Tensorado es dibujado desde el principio de la novela como un estado opresor, pero poco a poco se nos va construyendo la otra cara de la moneda, es decir, qué hay más allá del Gran Palacio Elevado.

Un punto clave, en toda la obra, pero especialmente con respecto a este tema es la magia que contemplamos, la remancia, una especie de conocimiento del mundo que permite acceder a sus elementos y manipularlos. Esta parece estar solo destinada a los que pertenecen al Protectorado de Sanao Hekate,  a pesar de no ser cierto, por lo que el mundo se polarizará entre los que son capaces de acceder al Remanso, que suelen estar bajo el dominio de la Protectora o del Gran Monasterio, y los que no. Y como os podréis imaginar, en ese conflicto les gemeles tienen algún papel.

Las polaridades ambiguas

La novela me ha gustado mucho porque la ambientación oriental y esa especie de mitología de criaturas (hay dinosaurios, con eso lo digo todo) da un toque muy diferente a la fantasía. Se convierte en una narración de conflictos más reflexiva y, en el caso de este autore, más emocional. No hay una pelea del bien contra el mal, ni siquiera de lo correcto o incorrecto, sino más bien un conflicto entre lo que queremos, lo que se espera de nosotros y lo que podemos hacer.

En este sentido, me ha parecido muy curioso que, partiendo la novela de un mundo no binario, la narración sí que se coordine en enfrentamientos de polos opuestos. Aquellos que quedan en medio de los conflictos son asignados a uno de los bandos o destruidos en el transcurrir de la narración. Me gusta porque se da espacio a los grises para demostrarnos que el mundo polarizado hace que estos sean eliminados de manera agresiva.

Como veis es una novela que, siendo breve, contiene mucho en ella. Esta escrita de manera cuidada y, al menos por lo que he podido ver en la traducción, de una manera muy bonita. El lirismo no se construye parra dificultar o mistificar, sino para buscar la palabra exacta a lo que los personajes están sintiendo o a lo que está sucediendo en ese momento.

Es verdad que es una primera parte, pero no puedo dejar de recomendárosla. Una fantasía diferente, que engancha y con unos personajes que se nos quedan muy dentro por lo que podemos comprenderlos. Espero que os animéis con ella y la disfrutéis.

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