La historia que traemos hoy aquí nos lleva a otro lugar, en concreto África, y lo hace de la mano de una buena aventura. La novela se llama Tras la sombra del brujo de Francisco Díaz Valladares, publicado por Edebé. Este es el último libro de Plan Lector de este año, así que ya no os doy la paliza con juvenil. Espero que os guste.
Aunque su piel era blanca, Julen había nacido en el continente africano y nunca se había sentido extraño allí. Ni los congoleños sentían aversión alguna hacia él. Él amaba aquella tierra, a pesar de que ahora estudiara en Estados Unidos. Por eso, ansiaba reencontrarse con ese paisaje, con la selva, de colores vivos, verdes, amarillos, grises, naranjas, marrones. Regresaba a casa de su abuelo, director del Parque Nacional de Virunga; regresaba a su hogar.
Lo que no esperaba era que su llegada coincidiera con los ataques de un viejo león solitario y que el hechicero Buku incitara a la gente de los poblados contra su familia. Igual que tampoco esperaba que su compañera de juegos se hubiese convertido en esa belleza de ojos brillantes que destacaban en el óvalo de su rostro oscuro como la noche.
Vuelta a la novela de aventuras
Hacía tiempo que Julen no visitaba a su abuelo, pero es normal, ya que este vive en África. Ahora ya con 16 años regresa desde Estados Unidos al lugar donde nació. Allí, en Virunga, le esperan Pablo, su abuelo, y Élodie, su amiga de la infancia. Este último reencuentro con todos los acontecimientos del verano harán que Julen viva una aventura que no olvidará. Un brujo, un Parque Nacional que salvar y una relación que reconsiderar ahora que los años han pasado.
Nos lanzamos a una novela juvenil de aventuras donde encontramos todos los ingredientes clásicos del género. Al más puro estilo Indiana Jones, Julen, junto con su abuelo y Kanja, masai amigo de la familia, recorrerán la selva para conocer la verdad tras el brujo Buku.
Con todo ello, encontramos la historia del crecimiento de Julen,
el descubrimiento de sí mismo en África,
a la vez que vivimos una aventura en la que conoceremos un poco más la idiosincrasia oculta del continente
africano.
El género
Chico conoce a chica, se enamoran, ella es raptada y cada uno viven sus aventuras hasta reencontrarse. Este es el esquema de la novela bizantina, la primera novela que podemos denominar «de aventuras» en la literatura occidental. La fórmula poco a poco se fue transformando y, por ejemplo, dejó de ser necesario que hubiera un romance de por medio.
En la actualidad, fluctuamos entre estas dos corrientes y esta novela encaja mucho ahí. Por la parte más aventurera, viviremos persecuciones, enfrentamientos con animales y las inclemencias propias del medio, la selva. En todas ellas, tendremos un buen punto de tensión que no supera la fantasía, pero que tampoco se resuelve porque sí. En este sentido, el ritmo narrativo no baja hasta el final de la novela, siempre hay un punto por el que preocuparse o del que encargarse que nos sumerge más en la historia y en la selva.
El escenario
Esta es otra de las cosas que me ha llamado la atención. No sé mucho de África más allá del Rey León, pero sí que es cierto que las descripciones de la novela se han visto muy verosímiles y también la problemática del continente.
El desarrollo que hace el autor en la novela no es solo de escenario, sino que da un pasito más allá y nos adentra, aunque sea levemente, en la realidad sociopolítica del continente, aunque la acción se centre en Virunga.
Esto nos hace contemplar la aventura no solo como el progreso vital el protagonista, que lo es, sino también como una reivindicación de las injusticias que sufren tanto las tribus africanas como el propio ecosistema. Esta reclamación nos llega a través de hechos que suceden en la novela, así como a través de la voz de Pablo, el abuelo del protagonista, como trabajador del Parque Nacional.
Juntamos por tanto la descripción de paisajes selváticos hostiles en muchos casos con esa realidad maquillada de ficción que se vive día a día en África.
La trama
Y ya, para terminar, la historia. El punto de partida ya es una tanto tenso, puesto que el brujo Buku está convenciendo a las tribus de que Pablo es un espíritu maligno. Esto choca, ya que el trabajo del abuelo de Julen durante años ha sido protegerlas tanto a ellas como al ecosistema del parque en sí.
Este conflicto no se da de manera leve, sino que el brujo atacará de manera drástica al protector del Parque, llegando, incluso, a atentar contra su vida. De esta manera y para desenmascararlo (y por una cosilla que pasa que no quiero spoilear) Julen, Pablo y Kanja.
En este viaje, aparte de la parte del brujo, se vivirá también el viaje personal de Julen. Nacido y criado en África, su vida en Estados Unidos es de todo menos movida. La planificación y «saber estar» de ese «primer mundo» chocan frontalmente con su experiencia africana, de manera que comienza a plantearse quién es realmente, si el niño africano o el estadounidense.
Un camino selvático
Con todo lo que os he contado es
verdad que os recomiendo la novela, pero no os voy a llevar a engaño, hay un punto donde tanto giro y tanta selva
nos puede marear un poco.
Creo que las descripciones de la novela están bien, pero hay puntos en las que son demasiado detalladas o incluso movidas como para que el lector pueda avanzar con soltura. El ritmo es bueno, pero de repente hay una descripción y uff, cuesta un poquito.
De todos modos, esto no desmerece la novela. Conocer un poco más de la realidad de África y acompañar a Julen en su descubrimiento es una aventura que engancha. En el cómputo final, os gustará. Espero que os animéis con ella.


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