Así, la novela de hoy es Blackwater VI. Lluvia de Michael McDowell, publicada por Blackie Books. Recordemos que esta es la sexta entrega de la serie Blackwater que hemos ido reseñando, pero que la novela se concibió como un todo unitario que se dividió en seis partes. Es importante tenerlo en cuenta por los spoilers que contendrá la reseña y porque, sin esta idea, no se entiende cómo resulta esta novela. Espero que os guste.
1958. Pasan los años entre suntuosas fiestas, uniones insólitas y sobrecogedoras revelaciones, pero nada traerá paz a la familia Caskey. Saben que, tras la calma, siempre aguarda una nueva tormenta. Algo terrible se cierne sobre Perdido, sus habitantes y su río. Ha llegado el momento de la profecía.
** Recordamos de nuevo que la reseña contiene spoilers
El final de un legado
La familia Caskey merma. Desde la muerte de Frances, la familia solo puede crecer a través de Miriam y esta no parece que tenga intención de hacerlo. Sin embargo, todo se precipita cuando una de las piezas hace algo no previsible: Miriam finalmente sí se casa, aunque no con quien esperaban. A partir de ese momento, la familia Caskey, aquella que formó Elinor, irá entrando en declive.
Nos toca ya, en esta novela de fantasía a la que yo no puedo dejar de calificar como terror, que la historia se cierre y cuál sería este sino tuviera que ver con Elinor y Miriam Caskey. A lo largo de toda la historia, la familia Caskey se ha ampliado en todas direcciones, así tenemos a las mujeres de Gavin Pond, a la familia Strickland y, finalmente, a la rama Bronze; pero como vemos el apellido Caskey poco a poco se va diluyendo, por lo que el final tiene que ser con ellas.
La elección vital de Miriam, en
este caso, nos lleva a ver cómo serán
las siguientes generaciones de la familia y a darnos cuenta de que, aquel
grupo de jóvenes (Sister, Óscar, James, etc.) de hace cincuenta años, ya casi está pasando al olvido.
La muerte y el atar cabos
Dicen que no hay nada más definitivo que la muerte y así lo demuestra nuestro autor. No os puedo ocultar que en este tomo mueren personajes queridos, pero lo que se me ocurre preguntar es ¿qué esperábamos?
La novela se divide a nivel de narrativa como en dos grandes temas, el primero sería este, el fluir inevitable, normal y riguroso de la vida. Es decir, notaremos que la narración tiende a cierto tono de inevitabilidad y fatalismo, como si el autor no pudiera hacer nada por salvar a estos personajes. Sin embargo, lo que vemos con este tono es un realismo muy crudo, con toques mágicos, claro, porque estamos en fantasía, pero que quiere apegarse lo más posible no a la realidad, sino a la sensación que nos queda cuando en la realidad sucede esto: que envejecemos, que la vida no es como queremos, que hay personas que no superan sus traumas y que, finalmente, morimos. De este modo, el autor va cerrando tramas y personalidades que se habían estancado en su desarrollo (como, por ejemplo, Sister).
Las deudas
Además, tendremos un segundo mecanismo para cerrar la historia. Aunque en los primeros libros tengamos un componente sobrenatural y de terror claro, este se va diluyendo, o más bien acomodando a la narración, y, por tanto, no le damos tanta importancia. Sin embargo, cuando leemos este tomo y llegan las consecuencias de los actos, casi recordamos cada momento sobrenatural de la obra y esperamos la condena de los participantes en el mismo.
Así, no tendremos una justicia cristiana (porque si no, alguno se hubiera salvado), sino que tenemos una justicia de deudas. Todos los Caskey (cuidado de la primera generación) tienen alguna deuda a pagar y gracias a la cual tienen la vida que tienen.
Creo que esto está muy bien planteado porque, a nivel de trama, se aísla narrativamente a los que no pintan nada, es decir, aquellos que no han participado y ni siquiera conocen estas deudas y se deja solos a los que tienen que cumplir. De este modo también, nos despegamos de una generación, la de Miriam, Malcom, Lilah, Tomy Lee, y de unos personajes, Grace y Lucille, que a pesar de ser muy importantes para nosotros los lectores, no han dejado de ser secundarios toda su vida.
Y cómo no
Efectivamente, ese componente sobrenatural, aparece multiplicado por tres o por cuatro en esta entrega. No se puede explicar lo que sucedió en cada caso si no le damos un cierre igualmente inexplicable. Sin embargo, y qué difícil es decir esto sin hacer spoiler, en cada escena donde los fantasmas, las criaturas o el terror mismo aparecen en Perdido, está muy justificada si nos centramos en qué les pasa y a qué personajes.
De este modo, ese final que hay personas que creían que no me iba a gustar, me ha encantado porque es sereno como la vida misma y, además, presenta el enfrentamiento final de Elinor. Sobre lo primero, hay que abrazar la decadencia y la falta de pirotecnia; la vida es simple y sencilla y así nos la cuentan. Sobre lo segundo, pues siempre lo he dicho, somos team Elinor porque la novela nos predispone a ello, pero nadie es inocente en esta novela, otra cosa es que queramos que, a pesar de todo, gane un bando.
El final de una era
Con esta sexta entrega llegamos al final de una novela que no puedo decir más que me ha encantado.
Entiendo los peros que puede marcar la gente, pero al final nos lanzamos a una historia sobre una familia que, a pesar de los elementos sobrenaturales, no se aleja tanto de las familias reales. Esos conflictos de poder, esa necesidad de someter al resto de miembros, en menor o mayor grado, lo tenemos todos en casa.
Además, el autor da un punto de vista sobre lo femenino muy acertado. No todas las mujeres somos crueles como Mary-Love o complacientes como Sister, o rebeldes como Miriam y Lilah; es cierto, pero todas pasamos por episodios de alguno de los personajes. La sensibilidad con la que el autor ha tratado nuestros asuntos, nuestros anhelos y ha respetado nuestra libertad, sexual, intelectual, emocional, no se lo he visto a otro autor. Alguien dirá, Laura, nos pone de histéricas, de conspiradoras de maniáticas, y os puedo decir que, a veces, sí somos y si creéis que no entonces tenéis a Frances o Grace, ahí están vuestros personajes.
Finalmente, a nivel de terror me parece una novela muy acertada. Ayer, justo, discutía esto con mi pareja. No necesitamos un exorcismo ni un fantasma para que el terror funcione, aunque, de hecho, os hay en la novela, hay otras formas de terror que las vemos tan inherentes a nuestra vida que no vemos que efectivamente nos asustan y nos dejan esa cicatriz: una violación, que un familiar tuyo pueda desbaratarte los planes o ponerte en contra de alguien con una palabra; que llegue una crisis que nos arruine. Y esto puede parecer que es la vida, pero, leche, es que la vida da miedo y en Blackwater, además, sabemos que esto sucede por algo.
Con todo esto, no puedo sino recomendaros encarecidamente la serie, incluso, aunque luego no os guste, porque es una obra que toca tantas cosas que tienen que ver con nosotros y nosotras que rato es que no nos quedemos con algo. A nivel narrativo, además, es una novela adictiva y que se lee muy rápido. Espero que os animéis con ella y que la disfrutéis.


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