[LV] De primera mano. Sobre ‘Historias de África’ de Cleopatra Smith

Acercarnos a otras realidades siempre es algo que debemos hacer, además, con la cantidad de medios que tenemos, parece casi un poco sacrilegio el no hacerlo. Eso sí, el relato de primera mano siempre tendrá un encanto y una pretensión de veracidad que nos invitan a disfrutarlo y vivirlo con quien nos lo cuenta.

Este es el caso de Historias de África de Cleopatra Smit, publicado por Terra Ignota Ediciones, una obra que nos trae el testimonio de la vida en el país africano de Togo. Lo he leído gracias al Libro Viajero de la iniciativa de Promociones Blum. Espero que os guste.

A finales de los años 70, Cleopatra Smith, una niña casi adolescente, se traslada a vivir, junto a su familia y a causa del trabajo de su padre, a Togo, en África occidental. Allí pasará tres años, abriéndose ante sus ojos todo un mundo inimaginable y dando su vida un giro radical en cuanto a valores, sentimientos y sentido de la vida.

Vudú, marcas tribales, enfermedades, costumbres ancestrales, miedos, fetiches, toda clase de animales y andanzas, además de un sinfín de personajes diversos que irán llenando su día a día, viviendo las inolvidables aventuras, hasta ahora custodiadas como el más valioso secreto, que al fin la autora ha consentido, aun parcialmente, compartir con el mundo.

Acercarse

Cleopatra Smit es una adolescente a principios de los setenta que se traslada a vivir con su familia a Togo, África. A través de los recuerdos, que van surgiendo en su memoria, conoceremos de primera mano cómo fue su vida allí, costumbres y detalles de la vida africana, y las relaciones internacionales del momento del mundo blanco con el africano.

Así, en rigurosa primera persona, comienza este relato biográfico de la mano de la propia protagonista, Cleopatra Smith. A través de sus recuerdos avanzaremos en su día a día en el país africano de Togo. La perspectiva de una adolescente blanca nos acercará a las costumbres y desencuentros de una manera inocente y con el juicio de la persona adulta que lo relata.

Sin embargo, no todo serán recuerdos agradables, la vida en África es dura, las situaciones pueden volverse complejas y, aunque el país nos pueda hechizar, también debemos conocer sus peligros.

Lo que más

Cuando nos adentramos en esta narración biográfica, que nos reconoce que algo de ficción puede tener porque todo procede de una memoria que intenta recordar hace mucho tiempo, lo primero que percibimos es lo dentro que estamos del ambiente del lugar. Este será uno de os objetivos de la autora, el conseguir transportarnos a sus vivencias en el país africano a través de sus paisajes, sus colores y sus olores. Para ello, será frecuente el uso de descripciones, desde los detalles más pequeños y cotidianos a los paisajes más grandes, como Lagos, Lomé o Togoville.

Además, aunque no termina de ser la cuestión central en la obra, tendremos también las descripciones de aspectos culturales, sobre todo los que son más ajenos a las culturas europeas (ella es una chica inglesa afincada en Andalucía, al principio de la narración). De este modo, visitaremos los mercadillos de fetiches, probará comidas que no esperaríamos y vivirá situaciones complejas, como su estancia en un hospital de aquellas características o el intento de mercadeo que sufrió por ser una joven guapa a manos de blancos.

De este modo y poco a poco, no solo se nos está narrando una experiencia individual, sino que se nos permite acercarnos a la realidad entre blancos y africanos de la época. Esta realidad se ve relatada por la visión sesgada de Cleopatra, pero es bastante esclarecedora, sobre todo en cuanto a las cuestiones de la mujer se refiere.

Lo que menos

Sin embargo, aunque el contenido me ha parecido super interesante y un descubrimiento en muchos casos, el libro necesita cierta corrección. Normalmente no suelo destacar estos aspectos, pero en este caso es relevante porque, en algunas ocasiones, frenaba la lectura.

Además, a eso añadimos que, en algunos pasajes, encontramos cierto flujo de conciencia, donde la autora se deja ir en el recuerdo. Esto no es un problema, pero para que sea efectivo tiene que tener una buena revisión que permite a nuestro cerebro seguirlo, a pesar de no conocer el discurso.

Finalmente, el carácter fragmentario de la obra, son recuerdos, no dificulta la lectura y de hecho la hace amena. Así podemos leer un recuerdo en un momento y pasar al siguiente en un rato. Sin embargo, el constante recalcar esto de la autora hace que en ocasiones se nos repita información o que se excuse por lo mismo una y otra vez.

Conocer de primera mano

No obstante, es una lectura muy interesante. Creo que el hecho de que sea una obra testimonial ayuda mucho tanto a entender lo que vivió, como a conocer más la realidad de aquel país. Podemos pensar en que hay sesgo, y claro que lo hay, pero entre nada y esta perspectiva, algo es. No obstante, reitero es bastante transparente gracias a la recepción adolescente de la protagonista, que si bien va mediada por la adulta que escribe, el recuerdo feliz de aquellos años hace parecer que se altera poco el producto.

Por todo ello, os animaría a leerlo. Es una lectura curiosa que tiene cosas que perfilar, pero que aporta ese algo curioso que puede gustar. Espero que si la leéis os guste.

El libro en el Bolsillo 

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