[Reseña] Fascinación felina. Parte II. Sobre ‘El gato de oro y otras leyendas felinas de Asia’ de Isabelle Genlis
En el anterior post vimos de dónde procedía el gato y su nombre, vimos también cuál era su relación con los animales sagrados y comenzamos a conocer los relatos que ponen en alza sus características. Si queréis echarle un vistazo podéis leerlo aquí.
Por ello, continuamos analizando los diferentes aspectos que destaca la antología, llegando a ver relatos que nos explican su trascendencia.
Os recuerdo que la antología se llama ‘El gato de oro y otras leyendas felinas de Asia’ de Isabelle Genlis, publicada por la Editorial Navona y lo he leído gracias a Masa Crítica de Babelio. Espero que os guste.
Las características del gato
Retomamos
donde lo dejamos. Después de ver la génesis del gato y sus rasgos como animal
que trae buena suerte, así como animal demoníaco, como veis siempre relacionados
con el mundo espiritual; nos lanzamos ahora a ver otros aspectos de los felinos como su astucia o su picardía.
Además, entramos también en la relación de los felinos con otros animales (no solo la rata, aunque también), para terminar con aquellos gatos que han trascendido lo terrenal.
Retomamos
donde lo dejamos. Después de ver la génesis del gato y sus rasgos como animal
que trae buena suerte, así como animal demoníaco, como veis siempre
relacionados con el mundo espiritual; nos lanzamos ahora a ver otros aspectos de los felinos como su
astucia o su picardía.
Además, entramos también en la relación de los gatos con otros animales (no solo la rata, aunque también), para terminar con aquellos que han trascendido lo terrenal.
Gatos astutos
El gato es el hipócrita del relato, el más astuto del caso, el creador de situaciones inusitadas y muchas veces pintorescas
Comenzamos esta sección con esta cita porque en sí resume muy bien lo que nos cuentan los siguientes relatos. En todos ellos, veremos como el gato es un animal al que se le pide ayuda, bien sean los humanos u otros animales, sin embargo, y a pesar de la buena fe que parece tener al principio, el gato no puede dejar de sucumbir a su naturaleza.
No
obstante, lo dicho, un pilar en la paz, porque también el gato es un animal interesado y como nos cuenta
el relato «Por qué los tigres odian a los gatos
(China)», el gato pronto aprendió a ir al
sitio que más le convenga, vivir con el tigre le suponía un trabajo mayor
que vivir mimado por los humanos.
Eso sí,
para poder vivir así, hay que ser muy
inteligente y, en el caso del gato, tener
un puntito de crueldad. En el relato «La
cabra y el gato» (Laos), se dice que no solo la crueldad pertenece al
tigre, sino que también la aprendió el gato, que deja encerrada a una cabra en
un pozo del que ella misma le ha ayudado a salir.
Como vemos,
el gato tiene sus aduladores y sus detractores, depende de cómo entendamos esa inteligencia, interés o picardía, podemos
pensar en él como el animal de la paz o como el más cruel de los felinos.
El gato y otros animales
Depende de
cómo y de quién. Como decíamos más arriba, no todos los animales son fans del
gato (las ranas sí, porque les quitaron a las ratas de encima, pero poquito
más), así que ahora veremos por qué esa inquina. De nuevo, el gato se nos presenta como un animal que fluctúa entre el bien y el
mal y sabiduría entendida de aquella manera.
De este
modo, empezamos con las aves. Los
relatos relacionados con estos animales son numerosos, pero hemos destacado el
que sigue por recoger en ello lo esencial de esta «estupenda relación animal».
De
ejemplo, tenemos el relato «El gato
profesor» (Birmania), en él veremos cómo
el ingenio del gato en realidad viene por algo muy simple, comer. Un gato, al que han echado de casa por glotón,
decide erigirse como sabio para educar a las aves del bosque. Sin embargo, los pícaros no llegan muy lejos y
descubierto por el faisán y el cuervo, el gato tiene que volver a casa con el
rabo entre las piernas. Aquí vemos dos ideas, por una parte que los animales entienden al gato como un
animal sabio, a pesar de que no se fíen de primeras de él, sin embargo,
como no lo es, lo suyo es la inteligencia,
no puede salirse con la suya.
Y junto a
la inteligencia, el gato también tiene
mucha picardía, aunque no siempre le viene de cara. Otros animales han
demostrado ser mejores pícaros que él, como vemos en «El gato y el cangrejo (China)», en el que un gato y un cangrejo se
retan a una carrera, y gana el cangrejo, porque riéndose el gato de que este
solo podía ir de lado, el cangrejo se enganchó a su cola para llegar el
primero.
También, a veces el gato es un pobre animal y delega
sus cuestiones en quien no debe. Pasa así en «El pan» (Punyab, India). Dos gatos habían conseguido un pan, pero
no se ponían de acuerdo en quién podía comérselo. Por ello, un mono decidió
hacer de juez dividiendo el pan, pero el engaño estaba hecho, cada vez que
intentaba igual las cantidades, el mono comía un trozo de pan hasta que los
gatos quedaron sin nada. Como vemos a
pícaros ganan otros.
Gato, perro, rata
Sin
embargo, hemos dejado para el final los dos grandes rivales del gato: el perro y la rata. En mi particular, y
más después de haber leído los relatos, el
perro me da muchísima pena porque es el apaleado final; en el caso de la
rata… no me da pena ninguna.
En el
fondo, lo que encontramos en estos relatos es
la explicación de las actitudes de estos animales con los humanos. Ambas
figuras confrontan la lealtad de uno (el
perro) con el misterio y la
independencia del otro (gato) siendo este antagonismo motivo central en
relatos que alegorizan sobre la sociedad
humana.
Como ejemplo, tenemos el relato «El tigre, el perro y el gato» (China), que se convierte en un ejemplo perfecto para entender las clases sociales y cómo pueden coexistir.
Un tigre intenta cazar un cerdo, pero consiguen apalearlo para que no se lo lleve. Se esconde en una granja y un perro lo descubre. El tigre le pide que lo proteja a cambio de enseñarle a desenvolverse en la naturaleza. El perro acepta y cuando el tigre se recupera quiere volver a la carga, cuando llega ve a un gato comiendo un ratón y ve que es muy pulcro. El tigre le pide que le enseñe, el gato lo engaña y el tigre se lanza contra el perro por su traición. Como veos al final es un discurso donde los poderosos (el tigre) reclaman a los que están por debajo (el perro) todo lo que está en su mano para conseguir lo que quieren. El gato en este caso nos enseña cómo la astucia consigue vencer a aquellos que parecen invencibles, aunque también advierte que esto puede traer consecuencias a los que no pueden defenderse.
Y, sin embargo, nos siempre fueron animales enfrentados. En este relato de Filpinas «El malentendido» descubrimos que en un principio, el perro, el gato y el ratón fueron amigos, pero que el reparto de riquezas, un hueso, provocó su pelea, ya que cada uno, por diferentes circunstancias creyó que era desigual.
Ya que hemos mencionado a la rata en el relato anterior, vamos con ella. El caso es que sabemos que el ratón siempre ha perseguido a la rata ¿o no? En realidad esta épica disputa tuvo un origen, aunque el resultado actual ya sabemos cómo es. El caso es que estos relatos justifican esta rivalidad en una villanía e infestación por parte de la rata que solo el gato es capaz de enfrentar.
Eso
sí, las maneras de ganar son particulares. Por ejemplo en «El gato devoto» (China), un gato con un rosario provoca que los
ratones al verlo celebren la devoción del gato y bailan a su alrededor. El gato no soportando la humillación se los
come. Y es curioso este relato porque nos da
dos claves en el enfrentamiento, por un lado, el movimiento de las ratas, que
de hecho parece un baile, y, por otro, el sentimiento de humillación. El gato puede ser muchas cosas, pero todas las culturas asiáticas asumen que no
es un animal que se pueda humillar, como veremos en la última sección de la
reseña.
Gatos místicos
Finalizada la descripción de gato, podríamos pensar que no es el animal favorito de las culturas asiáticas,
sin embargo, una de las cosas que he aprendido es que a las figuras se las quiere con sus cosas buenas, sus cosas malas y por
su capacidad de mejorar.
Es verdad que en la última sección solo hemos visto gatos demasiado
listos, pero sí que ha habido algún relato donde lo que quería hacer el gato
era el bien. De ahí que tengamos relatos
en los que los gatos trascienden y sirven de ejemplo a los humanos.
Si nos fijamos, en el relato el gato vuelve otra vez a tener esas
cualidades, es astuto, es vengativo, pero también es justo. Ofrece la
oportunidad a la mujer de redimirse
frente a la diosa, camino que no hubiera descubierto si no fuera por él. De
ahí que termine esculpido con la diosa,
como un enlace entre humanos y dioses.
Además, su trascendencia no surge solo de su «ajusticiamiento», el amor también es algo que conocen estos
animales. En «El carpintero y la
gata» (Japón), un carpintero, cuando se hace anciano, queda ciego y su gata
cada noche le lame los párpados. Gracias a ello poco a poco el anciano va
recuperando la vista y cuando lo hace del todo descubre que quien tiene ahora
los ojos velados es su gata. El sacrificio, una palabra que hasta
ahora no había salido en las historias aparece aquí y si revisitamos las anteriores, descubriremos que el gato en más de
una ocasión sí que se ha sacrificado por alguien.
Finalmente, como último ejemplo, ponemos el colofón con «Las nueve vidas
del gato» (India) El relato nos dice que existía un gato matemático pero muy vago. Un día Shiva lo visita y le pregunta hasta cuánto sabe contar. El gato le responde
que infinito y el dios le pide que lo demuestre. El gato comienza a contar,
pero se duerme profundamente en el nueve. Así Shiva decreta que el gato vivirá nueve vidas terrestre, pero que como su sueño es tan
profundo después vivirá en la felicidad
infinita.
Aquí la trascendencia es más
mundana, pero creo que es la que a nosotros nos sirve. Que Shiva decida
«castigar» esa vaguería no desmerece su capacidad. Cosa que deberíamos
anotarnos nosotros, por cierto.
***
Y aquí
terminamos. Como veis la antología da
para muchísimo y eso que no he nombrado cada uno de los setenta y siete relatos que recoge.
Creo que es una lectura para leer con calma y cada mucho tiempo, ya que si bien la figura central es la del gato y
aprendemos muchísimas leyendas y curiosidades sobre él, hay un poso más
abajo que nos lleva a pensar en otras cosas. La lucha de clases, qué es la
inteligencia y qué es la sabiduría, qué consideración hay para la sacralidad,
entre otras muchas, son cuestiones que
se nos plantean a través de estos relatos y que debemos procesar y entender.
En cualquier
caso, y aunque nos quedemos en la lectura superficial, reitero la figura del gato no es algo accidental,
sino que es un animal que por su propia idiosincrasia ha suscitado en el
folklore y la imaginación de los autores una gran cantidad de relatos que
pretenden desentrañarlos y tomarlos como ejemplo para hacernos pensar.
Os invito a lanzaros a esta antología y dejaros fascinar por este enigmático y totémico animal. Espero que os guste.

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Hola
ResponderEliminarVengo de la primera parte, y aunque me sigues causando curiosidad, sigo pensando lo mismo. No sé si ahora encaja en lo que tengo en las manos. Así que lo dejo pasar.
Un es💕
Amo a los gatsos sin duda em lo llevo anotado, espero poderlo conseguir en mi pais, saludos
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