[Reseña] Fascinación felina. Parte II. Sobre ‘El gato de oro y otras leyendas felinas de Asia’ de Isabelle Genlis

La semana pasada trajimos al blog la primera parte de la reseña de una antología que trata sobre la figura del gato en Asia. Como ya sabéis, este animal ha producido fascinación en muchas culturas, pero en Asia ha llegado a convertirse, en muchos casos en un figura sagrada.

En el anterior post vimos de dónde procedía el gato y su nombre, vimos también cuál era su relación con los animales sagrados y comenzamos a conocer los relatos que ponen en alza sus características. Si queréis echarle un vistazo podéis leerlo aquí.

Por ello, continuamos analizando los diferentes aspectos que destaca la antología, llegando a ver relatos que nos explican su trascendencia.

Os recuerdo que la antología se llama ‘El gato de oro y otras leyendas felinas de Asia’ de Isabelle Genlis, publicada por la Editorial Navona y lo he leído gracias a Masa Crítica de Babelio. Espero que os guste.


Las características del gato

Retomamos donde lo dejamos. Después de ver la génesis del gato y sus rasgos como animal que trae buena suerte, así como animal demoníaco, como veis siempre relacionados con el mundo espiritual; nos lanzamos ahora a ver otros aspectos de los felinos como su astucia o su picardía.

Además, entramos también en la relación de los felinos con otros animales (no solo la rata, aunque también), para terminar con aquellos gatos que han trascendido lo terrenal.

Retomamos donde lo dejamos. Después de ver la génesis del gato y sus rasgos como animal que trae buena suerte, así como animal demoníaco, como veis siempre relacionados con el mundo espiritual; nos lanzamos ahora a ver otros aspectos de los felinos como su astucia o su picardía.

Además, entramos también en la relación de los gatos con otros animales (no solo la rata, aunque también), para terminar con aquellos que han trascendido lo terrenal.

Gatos astutos

El gato es el hipócrita del relato, el más astuto del caso, el creador de situaciones inusitadas y muchas veces pintorescas

Comenzamos esta sección con esta cita porque en sí resume muy bien lo que nos cuentan los siguientes relatos. En todos ellos, veremos como el gato es un animal al que se le pide ayuda, bien sean los humanos u otros animales, sin embargo, y a pesar de la buena fe que parece tener al principio, el gato no puede dejar de sucumbir a su naturaleza.

Además, veremos también la faceta interesada del gato, como sucede en «Por un céntimo de mono» (China) relato en el que un hombre ayuda a un mono y este le regala un talismán que le hace rico, beneficiando, por tanto, también a su gato. Gracias a que Tama, el gato, vive feliz, el resto de animales vive también en paz (no caza pájaros y, además, les da el grano que sobra en casa), así que cuando el talismán desaparece todos se ponen en marcha para restaurar la riqueza y la paz. Como vemos en la segunda parte del relato el gato, por su importancia dentro de la sociedad animal, también es un pilar dentro de la paz. Un gato feliz es un mundo feliz, aunque como veremos a continuación… no todos los animales piensan lo mismo.

No obstante, lo dicho, un pilar en la paz, porque también el gato es un animal interesado y como nos cuenta el relato «Por qué los tigres odian a los gatos (China)», el gato pronto aprendió a ir al sitio que más le convenga, vivir con el tigre le suponía un trabajo mayor que vivir mimado por los humanos.

Eso sí, para poder vivir así, hay que ser muy inteligente y, en el caso del gato, tener un puntito de crueldad. En el relato «La cabra y el gato» (Laos), se dice que no solo la crueldad pertenece al tigre, sino que también la aprendió el gato, que deja encerrada a una cabra en un pozo del que ella misma le ha ayudado a salir.

Como vemos, el gato tiene sus aduladores y sus detractores, depende de cómo entendamos esa inteligencia, interés o picardía, podemos pensar en él como el animal de la paz o como el más cruel de los felinos.

El gato y otros animales

Depende de cómo y de quién. Como decíamos más arriba, no todos los animales son fans del gato (las ranas sí, porque les quitaron a las ratas de encima, pero poquito más), así que ahora veremos por qué esa inquina. De nuevo, el gato se nos presenta como un animal que fluctúa entre el bien y el mal y sabiduría entendida de aquella manera.

De este modo, empezamos con las aves. Los relatos relacionados con estos animales son numerosos, pero hemos destacado el que sigue por recoger en ello lo esencial de esta «estupenda relación animal».

De ejemplo, tenemos el relato «El gato profesor» (Birmania), en él veremos cómo el ingenio del gato en realidad viene por algo muy simple, comer.  Un gato, al que han echado de casa por glotón, decide erigirse como sabio para educar a las aves del bosque. Sin embargo, los pícaros no llegan muy lejos y descubierto por el faisán y el cuervo, el gato tiene que volver a casa con el rabo entre las piernas. Aquí vemos dos ideas, por una parte que los animales entienden al gato como un animal sabio, a pesar de que no se fíen de primeras de él, sin embargo, como no lo es, lo suyo es la inteligencia, no puede salirse con la suya.

Y junto a la inteligencia, el gato también tiene mucha picardía, aunque no siempre le viene de cara. Otros animales han demostrado ser mejores pícaros que él, como vemos en «El gato y el cangrejo (China)», en el que un gato y un cangrejo se retan a una carrera, y gana el cangrejo, porque riéndose el gato de que este solo podía ir de lado, el cangrejo se enganchó a su cola para llegar el primero.

También, a veces el gato es un pobre animal y delega sus cuestiones en quien no debe. Pasa así en «El pan» (Punyab, India). Dos gatos habían conseguido un pan, pero no se ponían de acuerdo en quién podía comérselo. Por ello, un mono decidió hacer de juez dividiendo el pan, pero el engaño estaba hecho, cada vez que intentaba igual las cantidades, el mono comía un trozo de pan hasta que los gatos quedaron sin nada. Como vemos a pícaros ganan otros.

Gato, perro, rata

Sin embargo, hemos dejado para el final los dos grandes rivales del gato: el perro y la rata. En mi particular, y más después de haber leído los relatos, el perro me da muchísima pena porque es el apaleado final; en el caso de la rata… no me da pena ninguna.

En el fondo, lo que encontramos en estos relatos es la explicación de las actitudes de estos animales con los humanos. Ambas figuras confrontan la lealtad de uno (el perro) con el misterio y la independencia del otro (gato) siendo este antagonismo motivo central en relatos que alegorizan sobre la sociedad humana.

Como ejemplo, tenemos el relato «El tigre, el perro y el gato» (China), que se convierte en un ejemplo perfecto para entender las clases sociales y cómo pueden coexistir

Un tigre intenta cazar un cerdo, pero consiguen apalearlo para que no se lo lleve. Se esconde en una granja y un perro lo descubre. El tigre le pide que lo proteja a cambio de enseñarle a desenvolverse en la naturaleza. El perro acepta y cuando el tigre se recupera quiere volver a la carga, cuando llega ve a un gato comiendo un ratón y ve que es muy pulcro. El tigre le pide que le enseñe, el gato lo engaña y el tigre se lanza contra el perro por su traición. Como veos al final es un discurso donde los poderosos (el tigre) reclaman a los que están por debajo (el perro) todo lo que está en su mano para conseguir lo que quieren. El gato en este caso nos enseña cómo la astucia consigue vencer a aquellos que parecen invencibles, aunque también advierte que esto puede traer consecuencias a los que no pueden defenderse.

Y, sin embargo, nos siempre fueron animales enfrentados. En este relato de Filpinas «El malentendido» descubrimos que en un principio, el perro, el gato y el ratón fueron amigos, pero que el reparto de riquezas, un hueso, provocó su pelea, ya que cada uno, por diferentes circunstancias creyó que era desigual.

Ya que hemos mencionado a la rata en el relato anterior, vamos con ella. El caso es que sabemos que el ratón siempre ha perseguido a la rata ¿o no? En realidad esta épica disputa tuvo un origen, aunque el resultado actual ya sabemos cómo es. El caso es que estos relatos justifican esta rivalidad en una villanía e infestación por parte de la rata que solo el gato es capaz de enfrentar.

Eso sí, las maneras de ganar son particulares. Por ejemplo en «El gato devoto» (China), un gato con un rosario provoca que los ratones al verlo celebren la devoción del gato y bailan a su alrededor. El gato no soportando la humillación se los come. Y es curioso este relato porque nos da dos claves en el enfrentamiento, por un lado, el movimiento de las ratas, que de hecho parece un baile, y, por otro, el sentimiento de humillación. El gato puede ser muchas cosas, pero todas las culturas asiáticas asumen que no es un animal que se pueda humillar, como veremos en la última sección de la reseña.

Gatos místicos

Finalizada la descripción de gato, podríamos pensar que no es el animal favorito de las culturas asiáticas, sin embargo, una de las cosas que he aprendido es que a las figuras se las quiere con sus cosas buenas, sus cosas malas y por su capacidad de mejorar.

Es verdad que en la última sección solo hemos visto gatos demasiado listos, pero sí que ha habido algún relato donde lo que quería hacer el gato era el bien. De ahí que tengamos relatos en los que los gatos trascienden y sirven de ejemplo a los humanos.

Así sucede en el relato «El gato de Shashthi» (Bengala). En él una mujer tenía mucha hambre durante su embarazo por lo que se comió las ofrendas de la diosa Shashthi. Ante el sacrilegio, el señor de la casa preguntó y ella acusó al gato negro, montura de la diosa. El gato fue castigado y este juró vengarse, por lo que cada vez que la mujer tenía un bebé se lo llevaba. Al séptimo la mujer descubrió quien se llevaba a sus hijos y persiguió al gato, que la llevó ante la diosa a la cual pidió perdón y esculpió la figura del gato al lado de la de la diosa.

Si nos fijamos, en el relato el gato vuelve otra vez a tener esas cualidades, es astuto, es vengativo, pero también es justo. Ofrece la oportunidad a la mujer de redimirse frente a la diosa, camino que no hubiera descubierto si no fuera por él. De ahí que termine esculpido con la diosa, como un enlace entre humanos y dioses.

Además, su trascendencia no surge solo de su «ajusticiamiento», el amor también es algo que conocen estos animales. En «El carpintero y la gata» (Japón), un carpintero, cuando se hace anciano, queda ciego y su gata cada noche le lame los párpados. Gracias a ello poco a poco el anciano va recuperando la vista y cuando lo hace del todo descubre que quien tiene ahora los ojos velados es su gata.  El sacrificio, una palabra que hasta ahora no había salido en las historias aparece aquí y si revisitamos las anteriores, descubriremos que el gato en más de una ocasión sí que se ha sacrificado por alguien.

Finalmente, como último ejemplo, ponemos el colofón con «Las nueve vidas del gato» (India) El relato nos dice que existía un gato matemático pero muy vago. Un día Shiva lo visita y le pregunta hasta cuánto sabe contar. El gato le responde que infinito y el dios le pide que lo demuestre. El gato comienza a contar, pero se duerme profundamente en el nueve.  Así Shiva decreta que el gato vivirá nueve vidas terrestre, pero que como su sueño es tan profundo después vivirá en la felicidad infinita.

Aquí la trascendencia es más mundana, pero creo que es la que a nosotros nos sirve. Que Shiva decida «castigar» esa vaguería no desmerece su capacidad. Cosa que deberíamos anotarnos nosotros, por cierto.

***

Y aquí terminamos. Como veis la antología da para muchísimo y eso que no he nombrado cada uno de los setenta y siete relatos que recoge. Creo que es una lectura para leer con calma y cada mucho tiempo, ya que si bien la figura central es la del gato y aprendemos muchísimas leyendas y curiosidades sobre él, hay un poso más abajo que nos lleva a pensar en otras cosas. La lucha de clases, qué es la inteligencia y qué es la sabiduría, qué consideración hay para la sacralidad, entre otras muchas, son cuestiones que se nos plantean a través de estos relatos y que debemos procesar y entender.

En cualquier caso, y aunque nos quedemos en la lectura superficial, reitero la figura del gato no es algo accidental, sino que es un animal que por su propia idiosincrasia ha suscitado en el folklore y la imaginación de los autores una gran cantidad de relatos que pretenden desentrañarlos y tomarlos como ejemplo para hacernos pensar.

Os invito a lanzaros a esta antología y dejaros fascinar por este enigmático y totémico animal. Espero que os guste.

El libro en el Bolsillo

Puedes adquirir el libro 👉: El gato de oro y otras leyendas felinas de Asia de Isabelle Genlis


Comentarios

  1. Hola
    Vengo de la primera parte, y aunque me sigues causando curiosidad, sigo pensando lo mismo. No sé si ahora encaja en lo que tengo en las manos. Así que lo dejo pasar.
    Un es💕

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  2. Amo a los gatsos sin duda em lo llevo anotado, espero poderlo conseguir en mi pais, saludos

    ResponderEliminar

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